¡¡¡Si-se-puede!!!

El acuario de Kiessling extraerá del mar 1.000 metros cúbicos de agua al día

El consumo estimado de pescado para alimentar a las especies está entre 25 y 30 toneladas por año

m. moreno / t. garcía / iris h. 30.08.2014 | 02:10

Explanada del muelle del Sanapú, donde se prevé contruir el acuario a finales de este año. | juan carlos castro
Explanada del muelle del Sanapú, donde se prevé contruir el acuario a finales de este año. | juan carlos castro
 Durante la fase operativa y en función de la naturaleza de la actividad del acuario, el recurso que se consumirá de forma más importante será el agua de mar. Además, según el informe de evaluación detallada de impacto ecológico, que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria dispuso a información pública ayer, se estima que existirá un consumo significativo de agua dulce y de alimento para los animales.

El agua de mar para los usos del núcleo zoológico será captada en un pozo costero situado en las inmediaciones y bombeada hasta un depósito regulador situado en el acuario. El agua de mar será el recurso natural que se consumirá de forma más significativa en la fase operativa del acuario, ya que se usará tanto para compensar pérdidas debidas a la operación normal de las instalaciones, como para el lavado de filtros y renovación del agua de los tanques.
Este agua será principalmente usada para los recintos de especies marinas, y la misma fuente será también utilizada como agua para acuarios de agua dulce, agua de abasto y de uso sanitario, previa desalación. En total se estima en un consumo máximo de unos 1.000 metros cúbicos de agua de mar al día, según el informe.
En cuanto al agua dulce, también habrá un uso significativo para el riego de las zonas ajardinadas, el agua de la red de abasto del acuario y el lavado de filtros de los acuarios de agua dulce, en el que se estima unos 400 metros cúbicos de agua dulce al día. Este agua se obtendrá por desalación del agua de mar en una planta situada en el propio acuario, por ello no supondrá un afección a los recursos hídricos del ecosistema insular.
Para alimentar a las especies que acogerá el acuario, se utilizarán pequeños peces pelágicos como arenques, capelín, caballa y espadín. Además, estas especies se pueden complementar con cefalópodos (pulpo y calamar), atún y merluza, y en algunos casos krill. El consumo total estimado de pescado por las especies del acuario está entre 25 y 30 toneladas por año.
Por lo general, los peces pelágicos que constituyen la base fundamental de la alimentación proceden del mar del Norte, y se importan congelados a 20 grados bajo cero a través de proveedores de pescado para consumo humano. En las propias instalaciones del acuario se podrá almacenar hasta 5 toneladas de pescado congelado, lo que asegurará el abastecimiento de comida para las especies durante varios meses. El pescado se someterá a un proceso de descongelación y preparación previo en el que se descartan las partes no aptas para el consumo de algunos animales, así como los peces que presentan cualquier anomalía.

Fuente: http://www.laprovincia.es/las-palmas/2014/08/30/parque-acuatico-extraera-mar-1000/629957.html

Las «Fulguritas»: rayos que caen en la arena de la playa y hacen estas figuras

Estructuras de Fulguritas, cuando un rayo cae sobre la arena.

Las estructuras de Fulguritas se forman cuando un rayo cae sobre la arena. El color y las formas dependen de la composición mineral de terreno ya sea en playas o desiertos.

La forma, que recibe el nombre de Fulgurita, es un tubo de vidrio o arena cristalizada, creando formas inusuales.
El calor intenso de la caída del rayo ( Unos 4000 ºC) funde la sílice de la arena y hace que los granos se fusionen. El fenómeno puede alcanzar una profundidad en la arena de hasta 15 metros, pero su anchura es mucho más limitada.
En esta instantánea, tomada por el fotógrafo Ken Smith en Australia, podemos ver los efectos de la caída de un rayo sobre la arena.
Todo el proceso ocurre en menos de un segundo, creando una escultura parecida a un gusano retorcido, como la de la imagen, u otras más ramificadas como estas:
Las Fulguritas son abundantes en los desiertos y otras  zonas con dunas. El lugar donde son más frecuentes encontrarlas es en el desierto del Sáhara, aunque también se pueden encontrar en playas y otros desiertos de todo el mundo.
Sección cristalizada de una Fulgurita.

Fragmentos de Fulgurita:

Cocine una paella con agua de mar, verá qué diferencia tan grande

Doctor en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid. Defensor del agua marina. Explica que aislarse del estrés es fácil si se sabe cómo. También mejorar nuestra salud y calidad de vida a través del líquido salado, la esencia de la vida y un condimento ideal para la cocina diaria.

 El doctor Ángel Gracia en el momento de inyectarse agua marina de forma subcutánea. Biel Capó
El doctor Ángel Gracia en el momento de inyectarse agua marina de forma subcutánea. Biel Capó

Biel Capó. Son Servera Ángel Gracia Rodrigo nació en Lucemi, Zaragoza en 1931. Es doctor en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Medicina Vegetariana por la Universidad Central de Venezuela. Es miembro de la American Association of Nutritional Consultants (CNC), de la Sociedad Europea de Medicina Naturista Clásica y de la Sociedad Española de Agricultura y Ganadería Ecológicas. Actualmente se dedica a la investigación y difusión de las cualidades saludables del agua de mar.

„¿Por qué el agua del mar es tan beneficiosa?
„Porque la vida salió del mar con la primera célula y ella trajo consigo lo que hay en él, que es la tabla periódica, la sopa marina con toda la información del ADN y de lo que es la vida, con todo lo que representan las proteínas, los aminoácidos esenciales, los hidratos de carbono, las grasas… lo que significa la alcalinidad idónea para la salud. Todas las enfermedades son ácidas, en los alimentos donde hay oxígeno no puede haber enfermedades, como ya lo demostró el científico Otto Warburg, premio Nobel en 1931. Nosotros fomentamos el agua de mar como una cultura de la salud contra la cultura de la enfermedad en la que nos tiene sumergido el sistema.

„¿Cómo puede aprovechar el ciudadano de a pie todos sus beneficios?
„La naturaleza es lo más sabio que existe, si usted tiene una mente lo suficientemente amplia para utilizar el sentido común y observar los hechos de la naturaleza, usted aprenderá como nuestros hermanos, los mamíferos marinos, viven en alta mar dentro de un estilo de vida que les permite no enfermar. En alta mar no hay enfermedades y estos mamíferos, viven de engullir el agua con todos sus nutrientes. Mientras que los seres vivos más grandes de la naturaleza se alimentan así, nosotros dejamos que la gente se muera de hambre. La gente debería imitar el estilo de vida de estos mamíferos que viven alcalinamente, que hacen ejercicio y se mueven sin ningún estrés. El agua del mar nos permite vivir y morir sanos.

„Yo le hablo de la vida cotidiana…
„Lo más fácil es cocinar con agua de mar; mire, todo empieza con el pan nuestro de cada día, podemos amasarlo con agua de mar. Si usted va a hacer un puchero, unas judías o unas patatas, ponga agua marina en una proporción de tres partes de agua dulce, por una de salada. Si cocina una paella marinera, hágala con agua de mar y verá qué diferencia tan grande en su sabor, al mismo tiempo que se beneficia de todos sus nutrientes. Haga un refresco con las mismas proporciones y póngale limón, guárdelo en la nevera y verá qué refrescante.

„¿Es saludable infiltrarse agua de mar?
„Yo me la inyecto subcutáneamente y acabo de recibir de manera intravenosa sus beneficios. En Nicaragua esto es legal, en su seguro social se pueden utilizar todas las terapias alternativas, incluida el agua de mar de forma endovenosa como si fuera una medicina cualquiera. ¡Es una vergüenza que esto en España no se pueda hacer, que nos estén criticando y persiguiendo por fomentar algo que es gratis y que va en beneficio de la salud del pueblo!

„¿Qué opina de las vacunas para combatir virus y enfermedades como el ébola?
„Todo lo que ha salido de las vacunas del ébola, todo es un cuento para hacer negocio. Todo ello lo tenemos gratis en el agua marina… y no lo digo yo, simplemente repito lo que investigadores reconocidos difundieron ya en sus libros. Actualmente hay gente que pretende ridiculizarnos y que vende el agua de mar a cien euros el litro, cuando la podemos tener gratis. Acuérdese del gol que nos metieron con la gripe aviar, cerraron escuelas y cuarteles, todo el mundo tenía que llevar la boca tapada, guantes, había que comprarse el Tamiflú, vacunarse… al final tuvo que venir la monja, Teresa Forcades para desmentirlo. Estamos peleando contra una cultura de la enfermedad porque a unos pocos no les importa el dolor ajeno. Mejor me callo…

Fuente: http://www.diariodemallorca.es/part-forana/2014/08/21/cocine-paella-agua-mar-vera/956024.html

Ingresa al SEA innovador proyecto que lleva agua de mar al desierto para generar electricidad

Este proyecto estaría ubicado 100 kilómetros al norte de Iquique, cerca de la caleta San Marcos.

Con el objetivo de aprovechar el enorme potencial en energía solar existente en el norte de Chile, la empresa chilena Valhalla Energía ingresó esta semana el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de su proyecto Espejo de Tarapacá, propuesta que permitirá dotar 300 MW de energía limpia y constante al Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), contemplando una inversión estimada de USD 380 millones.

El proyecto considera instalar una Central Hidráulica de Bombeo, la cual enviará agua de mar a la parte superior del farellón costero utilizando energía solar proveniente de proyectos ubicados en distintos sectores del desierto de Atacama, acumulándola posteriormente en concavidades naturales ubicadas a 700 metros de altura, para luego, generar electricidad durante la noche dejando caer está misma agua por turbinas.

De esta manera entregará una solución altamente innovadora, en tanto utiliza una tecnología prácticamente ausente de la matriz energética chilena, pero ampliamente utilizada a nivel mundial, aprovechando características geográficas únicas en el mundo que ofrece el norte de Chile, al utilizar agua de mar y reservorios naturales, lo que permite abaratar la inversión del proyecto y ofrecer precios competitivos con otras fuentes de generación.

Este proyecto estaría ubicado 100 kilómetros al norte de Iquique, cercano a la caleta San Marcos, donde la empresa ha desplegado un proceso de participación anticipado con la comunidad, a través de mesas de trabajo permanentes que consideraron mecanismos formales para su participación en los estudios ambientales y para levantar en conjunto las principales preocupaciones y aspiraciones de sus habitantes.

Este trabajo permitió que la empresa ingresará junto con su EIA un plan de trabajo con los habitantes de la Caleta San Marcos, que busca asentar las bases de un convenio social de largo plazo entre la comunidad y la empresa.

Fuente: http://www.elboyaldia.cl/noticia/sociedad/ingresa-al-sea-innovador-proyecto-que-lleva-agua-de-mar-al-desierto-para-generar-el

En el mar hay unos 400 billones de euros en oro a valores actuales

El oro de los mares

 Por Rodolfo Petriz

El oro. Ubicado en el grupo 11 de la tabla periódica y con el número atómico 79, mientras que su sola mención hace brillar las pupilas de los codiciosos, la utilización adjetivada de su nombre –áureo– remite a la perfección, a la pureza y a la belleza.

Excavaciones arqueológicas realizadas en los Balcanes indican que el oro comenzó a usarse ya en el cuarto milenio antes de Cristo para fabricar artesanías y joyas. Posteriormente, gracias a su relativa escasez en la naturaleza y a presentar una gran estabilidad química que lo vuelve especialmente resistente a la corrosión, comenzó a utilizarse como medida de cambio. Las primeras monedas de que existe registro fehaciente fueron acuñadas en una aleación natural de oro y plata en Asia Menor durante el siglo VII antes de Cristo.

Ese fue el inicio de un derrotero que llevaría al oro a convertirse en la base del sistema financiero internacional durante el siglo XIX con la implantación del patrón oro, sistema que asigna el valor de la unidad monetaria en función de una determinada cantidad de ese metal. Aunque a partir de la Segunda Guerra Mundial y tras los acuerdos de Bretton Woods el dólar comenzó a reemplazarlo como base del sistema monetario internacional, el oro aún sigue siendo un resguardo para inversores y capitales especulativos.

Pero el oro no es sólo material para joyas o refugio de acaparadores. Su alta conductividad eléctrica, resistencia a la oxidación y otras particularidades químicas hacen que se lo utilice en dispositivos tecnológicos de alto rendimiento.

Los alquimistas medievales y renacentistas intentaron trasmutar plomo en oro mediante procedimientos esotéricos y oscurantistas, sin ningún tipo de éxito, como ya todos sabemos. Por ello, en su afán por extraer oro de la naturaleza, el ser humano excava minas, dinamita montañas, remueve el lecho de arroyos y ríos como hacen los buscadores de oro del Amazonas –los garimpeiros–, y utiliza cianuro para separar el metal de las rocas que lo contienen.

Además, también intenta extraer oro del más abundante de los elementos de la superficie terrestre, el agua de los mares y océanos.

LA RIQUEZA DE POSEIDON

Las lluvias que caen sobre montañas y praderas arrastran hacia los ríos todo tipo de metales que inexorablemente terminan siendo volcados en los mares del mundo. El agua de los océanos constituye una inmensa reserva de riqueza mineral esperando por el desarrollo de métodos económicamente rentables que permitan su explotación.

La rentabilidad o no de los procedimientos para la extracción de un mineral depende en gran medida de la cantidad de material que se encuentre en disolución. El magnesio es el tercer elemento más abundante diluido en agua de mar y el primero que se extrajo a escala comercial hace casi un siglo.

En 1872, el químico inglés Edward Sonstadt estableció definitivamente que las saladas aguas de mar tienen oro en suspensión coloidal. A partir de ese momento, lápiz en mano, comenzó a fantasearse con su posible aprovechamiento. Para ello era necesario determinar fehacientemente su grado de disolución, lo cual fue motivo de debate entre los químicos de la época, ya que la cantidad es variable y depende tanto de la ubicación geográfica del mar como de la profundidad de la que se extrae la muestra.

Algunos afirmaban que no pasaba de una parte por mil millones, mientras que otros aventuraban que a esa cifra había que multiplicarla por diez o por cien, con lo cual la actividad se presentaba extremadamente provechosa.

Tras la fiebre del oro en California, que entre 1848 y 1855 había motivado a centenares de miles de aventureros de todo el mundo a tentar suerte en el nuevo El Dorado cercano a San Francisco, en esta ocasión la codicia áurea se apoderó de la mente de científicos y de capitalistas inescrupulosos. También, como no podía ser de otro modo considerando que había oro de por medio, aguzó el ingenio de los infaltables estafadores.

DIVINO TESORO

En 1896 el reverendo Prescott Jernegan, pastor de una iglesia baptista de Middletown, EE.UU., afirmó haber tenido una visión divina. En ella le habría sido revelada (alabado sea Dios) la técnica para fabricar un aparato para extraer oro del agua de mar, al que denominó el Acumulador de Oro.

El celestial dispositivo constaba de una caja de madera con orificios que permitían el ingreso de agua. Adentro llevaba un recipiente en el que se depositaba un ingrediente secreto mezclado con un metal que ya había sido profusamente utilizado por los alquimistas medievales y renacentistas, el mercurio. Para desencadenar el proceso de extracción se hacía circular una corriente eléctrica que provenía de una batería.

Jernegan ofreció el invento a un joyero llamado Arthur Ryan, quien lo testeó junto con un grupo de colegas. Tras sumergir el dispositivo durante varios días en aguas de Rhode Island, el grupo encontró oro dentro del recipiente, no mucho, pero oro al fin.

Oro que, como los lectores más sagaces ya habrán imaginado, había sido colocado a escondidas por un tal Charles Fisher, un buceador profesional contratado por el reverendo.

Inmediatamente Jernegan y Ryan juntaron a un grupo de inversores y fundaron la Electrolytic Marine Salts Company. El objetivo era fabricar más de mil acumuladores y así multiplicar la producción. Parte del capital inicial aportado por los socios fue destinado por el reverendo para comprar en secreto oro en otros lugares, el cual era enviado semanalmente a la casa central que la firma había establecido en Boston como una muestra de las bondades del dispositivo y de la rentabilidad que presentaba la inversión.

El supuesto éxito del negocio provocó que el valor de las acciones de la empresa se incrementara rápidamente, pasando su precio de 33 a 150 dólares. Una vez más, el brillo del oro encandilaba las pupilas de los ilusos. Poco tiempo después Jernegan y su asistente buceador desaparecieron con cerca de 200.000 dólares cada uno.

La historia volvía a repetirse. Indudablemente los inspiradores del reverendo fueron los alquimistas que 400 años atrás recorrían las ciudades europeas, muchos de ellos charlatanes y embaucadores que a cambio de una pequeña inversión inicial ofrecían sus servicios y sus atanores a los incautos interesados.

DAS RHEINGOLD

Dejando las estafas de lado, el intento más serio y sistemático por extraer oro del mar fue casi con seguridad el que emprendieron los germanos a principios de la década de 1920. Tras perder la Primera Guerra Mundial Alemania debía pagar las cuantiosas indemnizaciones a las que había sido obligada por el Tratado de Versalles. El oro de los mares podía ser la salvación económica para un país sofocado por el peso de la deuda.

Fritz Haber, reconocido químico alemán ganador del Premio Nobel de 1918, fue quien tuvo a su cargo el desarrollo del proyecto. Las invenciones anteriores de Haber habían sido utilizadas provechosamente por su país, para bien y para mal de la humanidad.

Junto con Carl Bosch, Haber había desarrollado la síntesis del amoníaco y de productos nitrogenados como fertilizantes y explosivos, lo cual le permitió a Alemania prescindir del nitrato de sodio natural procedente de los yacimientos ubicados en el norte de Chile. Esto fue de vital importancia para los intereses germanos, ya que esos depósitos eran explotados principalmente por compañías británicas y al estallar la Primera Guerra Mundial Inglaterra había bloqueado el comercio con Alemania.

El otro servicio de gran relevancia que había prestado Haber a su país tuvo características más macabras: fue uno de los responsables de la fabricación y perfeccionamiento de las armas químicas que los alemanes usaron durante el conflicto.

Nuevamente la ciencia podía acudir en defensa de los intereses nacionales. El gobierno germano pidió a los oficiales de los barcos mercantes que le trajeran muestras de agua de los siete mares. A su vez, el propio Haber hacía lo mismo mientras recorría en su propio barco-laboratorio el Atlántico Sur.

Haber analizó más de 5000 muestras de agua, hasta que llegó a la conclusión de que el proyecto estaba destinado al fracaso por la baja concentración de oro que encontró en todas y cada una de ellas.

EXPECTATIVAS A LA BAJA

Durante la década del 30 la Dow Chemical Company intentó aprovechar parte del proceso mediante el que extraía comercialmente bromo y magnesio del mar para obtener también oro. A cargo del mismo estaba Thomas Midgley, ingeniero mecánico devenido químico que desarrolló dos de las sustancias más perjudiciales para la atmósfera que haya creado el ser humano en toda su historia: el tetraetilo de plomo, sustancia que se usaba como aditivo en la nafta, y los clorofluorocarbonos que tanto afectan la capa de ozono. En el año 1934 Midgley predijo que algún día el oro se iba a poder extraer de forma rentable de los océanos, pero sus intentos también terminaron fracasando.

En los años posteriores las lucubraciones bajaron de intensidad pero no se detuvieron, siempre con el foco puesto sobre la cantidad de oro que se encuentra en suspensión y si las cifras brindadas por Haber eran correctas.

A mediados de los ’80 algunos investigadores descubrieron que el metabolismo de algunas bacterias solidifica el oro en suspensión coloidal provocando su precipitado, con lo cual algunos optimistas comenzaron a especular con la posibilidad de aprovechar este mecanismo biológico para desarrollar el esquivo método.

En los últimos años los anuncios acerca de bacterias que pueden sobrevivir en las tóxicas soluciones de oro y que además producen partículas de ese metal se multiplicaron. En el año 2009 científicos de Australia reportaron que habían logrado comprender el proceso bioquímico mediante el que la Cupriavidus metallidurans, bacteria presente en yacimientos de oro de ese país, podía acumular nanopartículas de oro en el interior de sus células, anulando la toxicidad del compuesto original. Poco tiempo después, un grupo de investigadores de Ontario indicaron que otra bacteria, la Delftia acidovorans, actúa de manera análoga, pero en lugar de metabolizar el oro en su interior, crea estructuras sólidas que recubren sus células.

Sin embargo, en estos casos, el interés que persiguen estas investigaciones pasa por elaborar un método que, además de purificar las aguas residuales producidas en la minería del oro, permita recuperar parte del metal que se pierde en el proceso extractivo.

Volviendo a las profundidades oceánicas, Hugh Aldersey-Williams afirma en el libro La tabla periódica que los mares del mundo podrían albergar unos 400 billones de euros en oro a valores actuales. Pero más allá de lo gigantesco de la cifra, el costo de extracción todavía es demasiado grande para que pueda implementarse.

Ajeno a estas especulaciones, Poseidón sigue disfrutando en exclusividad, rodeado de las ninfas acuáticas, del tesoro áureo de su reino

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-3052-2014-08-09.html