¿Será por que las algas son 95 % Agua de Mar y un 5 % de clorofila?


Las verduras marinas son un “superalimento” saludable


Cristina García está convencida de que las algas tienen mucho futuro. “Es un producto nuevo que está todavía por explotar. Lo tenemos aquí y es un superalimento, sin grasas, con una gran cantidad de proteínas saludables y con entre 10 y 20 veces más minerales y vitaminas que las verduras terrestres”.
La emprendedora destaca de este producto su versatilidad en la cocina, dado que puede prepararse como cualquier otra verdura, ya sea en revueltos, guisos, ensaladas, empanadas o arroces. Además, desmiente el mito de que saben en exceso a mar. “No todas saben a mar. El alga percebe sabe mucho a marisco, mientras que el espagueti de mar es muy neutro y puede tomarse con carne. Todas tienen una textura y un sabor diferentes”.

Abono y energía

Pero Cristina García sostiene que el interés de las algas va mucho más allá de la gastronomía, ya que tiene también usos comerciales para la obtención de energía o para el abono del campo.
Igualmente, resalta sus beneficios medioambientales, como probaron las conclusiones de un proyecto de la Fundación Biodiversidad -dependiente del Ministerio de Medio Ambiente- sobre la relación de las verduras de mar y las concentraciones de dióxido de carbono en el agua de los océanos.
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Agua de mar: “suplemento alimenticio” para las vacas cubanas

En la provincia de Camagüey aplican la técnica que ha dado “buenos resultados”

Agua de mar: “suplemento alimenticio” para las vacas cubanas

El periódico provincial de la oriental provincia de Camagüey, Adelante, informa de un “novedoso método” de alimentación al ganado vacuno: el agua de mar.

Si usted creía que le quedaba algo por escuchar pues no, las vacas camagüeyanas toman agua de mar, o sea agua con sal ni más ni menos.

Juan Aróstegui Rodríguez, director de la UEB “Macho Vacuno”, perteneciente al Grupo Empresarial de Flora y Fauna, dijo: “actualmente se le mezclan tres partes de agua dulce con una extraída del mar y se la dan de beber como agua común a los toros que tienen en las naves para la ceba final, además de rociarla a las plantas proteicas”.

Según el directivo, “probamos este experimento ante la necesidad de sustituir la melaza y conociendo que el contenido de la sal en Na (sodio) y en Cl (cloruro), son elementos esenciales para evitar la deshidratación, favorecer la digestión y la asimilación de los alimentos, mejorando el estado de salud de los animales en general”.

De lo que se puede concluir que los animales están tomando agua con sal para alimentarse «mejor», ante la falta de alimentos verdaderos ricos en nutrientes. ¿Será por eso que no hay leche?

Pero el chiste se pone mejor: transportar el agua del mar cuesta dinero como es lógico. Aróstegui Rodríguez explica: “Todos los días nos traen una pipa de agua desde el municipio Santa Cruz del Sur. El litro tiene un costo de 20 centavos en moneda nacional aproximadamente, por lo que es costeable. Las razas que actualmente cebamos son Santa Gertrudis, Charol y Brangus, además de los mestizos que compramos a los campesinos”.

La prensa oficialista apoya las declaraciones del funcionario argumentando las “propiedades” del agua de mar: “contiene todos los elementos naturales conocidos por el hombre como: ácidos nucleicos, ADN en suspensión, aminoácidos esenciales, proteínas, grasas y 118 elementos de la tabla periódica, además de fitoplancton y zooplancton, que son proteínas puras, omega 3, carbono y miles de bacterias no patógenas”.

En fin, que no se asuste si dentro de poco por la libreta de abastecimiento usted recibe una ración de agua de mar.

Fuente: https://www.periodicocubano.com/agua-de-mar-suplemento-alimenticio-para-las-vacas-cubanas/

Antares y Fluence presentaron OCEÁNICA, la cerveza elaborada con AGUA DE MAR

Hace poco menos de un mes lo anunciábamos en Mundo Cervezahttps://bit.ly/2U3jcB7 y hoy ya es una realidad: “Antares  y Fluence presentaron ‘OCEÁNICA’, la cerveza elaborada con agua de mar que cuida el planeta”.

La información detalla: “Como gesto para concientizar sobre la importancia del cuidado de nuestros recursos hídricos se presentó en Mar del Plata ‘Oceánica’, una cerveza innovadora que cuida el medio ambiente. Nacida de una iniciativa conjunta entre Cervecería Antares y Fluence Argentina, la compañía líder en el mercado latinoamericano de soluciones en el tratamiento, recuperación y reúso de aguas y efluentes, Oceánica estará disponible como Cerveza de Pizarrón en todos los locales Antares del país”.

“Hacemos esta cerveza para tomar conciencia e imaginar el futuro”, fue lo primero que se escuchó en la presentación oficial de Oceánica en  la fábrica de Antares.

“Oceánica nace para reflexionar sobre cómo puede ser el abastecimiento de agua en los próximos 50 años. El objetivo es demostrar que no tiene gusto a mar, justamente por eso decidimos elaborar una cerveza liviana, dorada, con alcohol moderado, ya que si tuviera algún carácter de agua de mar en su sabor lo podríamos percibir fácilmente.”- explicó Leo Ferrari Brewmaster de Antares y agregó: “Logramos una cerveza balanceada, limpia, delicada y refrescante, con sutiles sabores, aromas frutados y elaborada con agua de mar!”.

Oceánica es una cerveza rubia, con una receta especial, creada para celebrar el Día Mundial del Agua. Con ingredientes naturales, ligera, liviana y realizada a partir de agua de mar desalinizada tiene un aroma limpio, con presencia de maltas que nos recuerdan a pan horneado, corteza. De apariencia dorada, con espuma blanca y sabor a pan y galletas, provenientes de la malta Pale Ale. En boca se siente de cuerpo bajo, refrescante y sedosa. Combina muy bien con fiambres, ensaladas, platos suaves, salmón, arenque marinado y pescados en general.

“Este proyecto marca el rumbo en el cuidado del acuífero marplatense. El objetivo es demostrar que se puede hacer una cerveza a partir de agua desalinizada, sin perder calidad y sin que el origen del agua afecte el sabor”, cuenta Pablo Rodríguez, socio fundador de Antares.

El agua proviene de la costa de Mar del Plata. Está filtrada y tratada por ósmosis inversa dos veces. Esta tecnología permite producir agua sin sales haciéndola pasar por unas membranas semipermeables, separando la sal y otras impurezas, reduciendo así el impacto ambiental. Además de quitar las sales, y antes del proceso de elaboración, el agua de mar desalada es sanitizada mediante un proceso térmico de alta eficiencia, asegurando de esta manera, un óptimo control bacteriológico.

“La potabilización de agua de mar y el reúso de efluentes son la clave para cambiar el consumo. Estas tecnologías están disponibles hoy a costos muy competitivos, sin generar un impacto adverso en el medio ambiente”, analiza Alejandro Sturniolo, VP de Fluence Argentina.

Antares y Fluence, conscientes de la importancia de potabilizar el agua de mar, se unieron para hacer la “Cerveza Oceánica”, una muestra de las importantes oportunidades que brinda la tecnología de desalinización para la solución al problema del agua. En el marco del seminario anual de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (ALADYR), llevado a cabo el 20 y 21 de marzo en el Hotel Madero de la Ciudad de Buenos Aires, también se realizó una degustación de “Oceánica”, de la mano de los principales referentes y líderes mundiales en temas de agua.

Fuente: https://www.mundocerveza.com/antares-y-fluence-presentaron-oceanica-la-cerveza-elaborada-con-agua-de-mar/

La historia de Dorothea, la “sirena” de Pinamar: tiene 106 años y nada y bebe agua de mar cada día de su vida

Dorothea Duisberg es alemana y sobrevivió a las dos guerras mundiales. Llegó por primera vez a Pinamar en 1952 y nunca más se pudo ir: “Este mar es mi hermano”

Dorothea y el guardavidas Adrián Calabrese (Diego Medina)

Dorothea y el guardavidas Adrián Calabrese (Diego Medina)

La noche que Dorothea Duisberg llegó a Pinamar hacía frío, tanto que no había ni nubes y el cielo tenía impresas miles de estrellas fulgurantes. Corría el invierno de 1952, y en esa época del año Pinamar era un páramo hostil, un cúmulo de médanos y pinos en puja por el territorio, una idea arriesgada de sus fundadores. Dorothea llevaba cinco años en Argentina. Ella (en los refugios) y su marido Alfredo (en los campos de batalla) habían sobrevivido a las dos guerras mundiales. Dorothea necesitaba canalizar la añoranza de su Mar del Norte y el matrimonio llegó a este campo con mar sin luz ni calefacción a las 20.30 del día 26 de julio.

En el pasillo de la entrada, el recepcionista escuchaba atento una radio Spika. Dorothea y Alfredo apoyaron las maletas para saludar pero la escena se congeló con la voz metálica del locutor: “Cumple la Subsecretaría de Informaciones de la Nación el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25 horas ha fallecido la señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación”.

Pasaron 66 años, es un mediodía de enero del año 2019, y Dorothea mira al cielo celeste intenso como si hubiera allí un ayuda memoria: “Había estrellas como loco, una noche tan linda como mejor no puede ser. Cuando sonó que falleció Eva, todas las estrellas se fueron y empezó a llover tres días y noches seguidas. Fue increíble”, evoca, en un español todavía extranjero, con los ojos protegidos por unos gruesos anteojos marrones de carey.

Y desde esas lluvias, nunca más esta mujer abandonó Pinamar. Volvió todos los años y se instaló definitivamente en 1990. Esta playa es su fuente de energía: el viento, el sol y sobre todo por el mar: “Mi hermano es el mar”.

(Diego Medina)

(Diego Medina)

A los 106 años, la mujer es una celebridad de la playa San Javier. Una sirena sin mitología, de carne y hueso, con su traje de baño azul y su gorro blanco y su acento germánico. Cada mañana pasa por la arena del brazo del guardavidas Adrián Calabrese y se disuelve en el agua salada del Atlántico hasta que al cabo de algunos minutos vuelve a la arena, quizá rejuvenecida.

Todos los días, todos los años, aunque llueva o haga frío, siempre al agua. No puedo vivir sin el mar, no me puedo ir de Pinamar”, dice sonriente, sentada bajo una sombrilla que hace juego con su vestimenta de playa. Cuando la fuerza de su cuerpo la acompañaba, Dorothea se metía cientos de metros al fondo y nadaba durante mucho rato.

Su pasión acuática llegó de chiquita. Bremen, su ciudad, no estaba muy lejos del misterioso Mar del Norte: “Íbamos a la costa todos los veranos también, con toda la familia, el agua era mucho mucho más fría que aquí y olas muy grandes. Y había mucha diferencia de marea, muy grande, aquí casi no se nota”.

Dorothea cumplirá en octubre 107 y tiene una vitalidad juvenil, atemporal. Ha visto lo bello y lo atroz de la vida. Sobrevivió a las bombas, las balas y las enfermedades de las dos guerras mundiales. Tiene dos hijos, cinco nietos y once bisnietos y dice que no tiene recetas ni secretos, que su mérito es “vivir y no pensar la edad que tengo”.

(Diego Medina)

(Diego Medina)

Pero aquí en esta playa muchos conocen parte de lo que ella misma termina por confesar: “Siempre bebo varios sorbos de agua de mar, todos los días”, ríe, con gestos de saber que lo que dice sorprenderá.

—Claro, hoy tomé bastante porque tenía un gusto muy rico hoy, ¡bien salado! Y cura todas las enfermedades, nunca nunca tengo que ir al médico ni tomar ningún remedio. En serio. La naturaleza cambió mucho mucho, la gente hace mucha macana con la naturaleza, porque antes había almejas, miles y miles en toda la playa, y las comíamos, y era tan sana y tan sabrosa. Ya no hay más, es una pena, esa era mi comida, las comía crudas, apenas las sacaba. También los berberechos, ya no hay más. Cambió muchísimo. Los jóvenes ahora ni conocen a estos animales. También había un montón de gaviotas. Le estamos haciendo mucho mal a la naturaleza.

—¿Todos los días bebe agua de mar?

—¡Claro! Un sorbito al menos.

—¿No le da sed? ¿No le da ganas de tomar agua dulce después?

—¡Nooo! ¡Esta es mucho más rica! El agua dulce no tiene gusto.

Dorothea y Alfredo se conocieron en Alemania al final de la Segunda Guerra. El hombre había vuelto a su país, pero vivía en Argentina desde 1931. Se enamoraron y en 1947 vinieron al país. Él trabajó en una empresa textil y luego compró un campo y vacas. Como nunca aprendió bien el idioma, ella se dedicó a criar a Pedro y a Irene y a jugar al golf, que lo practicaba desde los 12. Y Alfredo trabajaba.

(Diego Medina)

(Diego Medina)

De la Primera recuerda poco, su papá tuvo que combatir y cuenta que no volvió rápidamente, apenas terminada la Guerra, “porque los soldados estaban lejos y había incertidumbre de saber si estaba vivo”.

De la Segunda dice que fue brava: “Ah, la flauta. De 30 noches por mes, 27 teníamos que bajar al refugio. Y no una vez, dos, tres veces. Todas las noches, horas y horas. Y sin embargo, siempre conservamos el buen humor. Cuando el avión no aparecía una noche, en la ciudad se preguntaban dónde estaban los aviones, por qué no avisan que no vienen así podíamos quedarnos tranquilos y dormir un poco. Pero peor era la comida”.

—¿Qué comían?
—No había. Había cuatro huevos por año. Y pan, tan poco. Y un pedacito así de carne por mes. No había nada. Comíamos raíces, lo que se pudiera.

Ya sobrevivientes e instalados en Buenos Aires, oscilaron durante sus vacaciones entre Pinamar y Villa Gesell, pero ganó la primera porque tenía cancha de golf. Dorothea recuerda las largas charlas que ella tenía con Carlos Gesell, fundador de “la Villa”.

(Diego Medina)

(Diego Medina)

—Yo jugaba mucho golf, me gustaba, todas las tardes, los torneos, tenía muchas amigas. Y como en Gesell no había vinimos aquí. Allá había muchos alemanes. Y yo le insistía a Carlos Gesell para hacer una cancha de golf, y teníamos mi marido y yo una lucha con él porque no quería entregar un terreno tan grande. Él decía que para jugar fútbol necesitaba un pedacito de tierra, pero para el golf, 50 hectáreas. Y no quería. Y luchamos y fuimos muchas veces a verlo en la noche para convencerlo. Le dijimos que todos los terrenos se podían vender alrededor para hacer casas lindas y con gente deportista. Pero él no quería. Ni sacar un árbol quería. Su lucha era muy fuerte para forestar. Trajo hasta gente del Sahara porque había liebres que comían los plantines de pino.

—¿Cómo era Carlos Gesell?

—Muy, muy duro. Muy duro. Pero simpático. Él sabía lo que quería hacer. Luchó muchísimo para empezar con VIlla Gesell. La segunda mujer de él vino una noche a la reunión que armábamos y ella dijo “lógicamente hay que hacer una cancha de golf”, y preguntó qué terreno queríamos. Y nosotros le dijimos y Carlos dijo que no, que allá iba a hacer el cementerio, jaja. Cualquier cosa para no poner el golf. Ni un pino podíamos sacar, ni uno. Pero necesitábamos lugar.

—¿Qué es lo que más le gusta de Pinamar?
—Mira, había una tranquilidad aquí tan linda, todo normal, muy agradable, familias. La lucha que teníamos porque no había luz, ni gas, no había nada, nada. No había asfalto, había sulkis, caballos, era todo barro cuando llovía. Y muchos médanos.

—¿Qué época le gusta más?
—No se pueden comparar, era completamente diferente. Ahora no me gustan los rascacielos que hay. Y hay muchos pozos en las calles cuando llueve. Pinamar era muy muy lindo, había terrenos grandes y bien cuidados. Ahora vendieron muchos terrenos muy chiquitos allá al norte y hay una casa al lado de la otra, y tienen tan poco jardín que en verano se juntan en los asados. Y miran y escuchan todo lo que hablan. Aquí todos los terrenos tenían que ser grandes. Y tengo suerte que el mío es así y no escucho casi nada.

(Diego Medina)

(Diego Medina)

Dorothea disfruta de Pinamar desde que “era todo playa, playa, y médanos, y no había carpas ni sombrillas”. Pero se instaló en 1990. Y aquí vive seis meses. El resto del año lo pasa, mitad en Suiza (durante el verano boreal) y mitad en Chile, donde viven sus hijos. “Siempre busco el calorcito”, sonríe.

Su casa está a 200 metros de la playa, quizá más lejos no pueda vivir una sirena. Está sobre un médano, rodeada de arbustos y árboles, que le indican, según explica, cómo va a estar ese día el mar. “Yo los veo moverse por el viento y sé si hay olas”, explica.

Mientras charla con Infobae, reparte la mirada entre los ojos del periodista, los de su nuera Ruth, que le recuerda algunas palabras en español que ella trae en el idioma de su Patria, y la suave ondulación del mar, esta vez calmo.

Dorothea está preocupada por el cambio del clima. “Este verano viene malo, viento muy frío, nunca estuvo tan mal. Antes empezábamos a nadar el 12 de octubre y después el 15 de noviembre, todos los días, no para mojarme los pies, ¡adentro! Este año recién en Navidad. Antes hasta el 15 de abril podíamos bañarnos todos los días. Y ahora 15 de marzo y chau, no más. Se está achicando el verano”.

(Diego Medina)

(Diego Medina)

—Pero este mar siempre es frío.

—La temperatura está bárbara. Esta playa es una de las mejores que yo conozco. No hay piedras, ni rocas, ni algas, nada. Es todo plano, se puede ir despacito hasta adentro, no hay pozos grandes que te hundan. Para mí es lindísima— exclama, y estira uno de sus brazos hacia la vastedad.

Dorothea no usa protector solar excepto en la nariz, y dice que no se cuida para mantenerse tan saludable. “No tengo secretos, ¡es mi vida! Yo como lo que me gusta y nada más. Y cosas tontas no, mucha grasa no como. Mucha fruta sí, mucho café y muuuucha sal. En serio. Mucha. Como sal y pongo más sal. ¡Eso es muy sano!“.

(Diego Medina)

(Diego Medina)

—¿Vive su edad como algo normal?

—Es normal. No hay que pensar que soy vieja, estoy como estoy y hago lo que puedo. Si hago poco estoy peor. Hago mucho y sola y estoy mejor. Ir al mar sola me cuesta porque ya no tengo equilibrio. Demoro mucho y algunos me quieren ayudar pero tengo que hacerlo sola. Cuanto más me ayudan menos puedo hacer.

En efecto, durante seis meses Dorothea vive sola en su casa sobre el médano, y manda mails a sus hijos y a sus nietos, y hasta hace muy poco manejaba su auto. “Aprendí a usar la computadora a los 90, cuando todos cierran los ojos”, ríe y cambia bruscamente de tema, como si necesitara evocar el agua, como si su piel se resecara de golpe.

“Siempre me gustó el agua y nadar. Y más en el mar, por las olas”, reflexiona con un tono de voz susurrante. Y hace silencio, como si buceara en su interior, hasta que vuelve a la superficie, por una bocanada de aire y, en este caso, de palabras, o de sensaciones: “El mar es mi vida, es mi hermano. No las montañas, que están allá, todos los días iguales. El mar en media hora cambia. Hoy está hermoso, pero a la mañana era diferente”.

Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/2019/01/14/la-historia-de-dorothea-la-sirena-de-pinamar-tiene-106-anos-y-nada-y-bebe-agua-de-mar-cada-dia-de-su-vida/?

¡Otra marca más!, como bebida isotónica Agua de Mar, desde Galicia

Cómo beberse lo mejor del Atlántico

Comparten pasión por el deporte y un sueño: triunfar en el mercado con una bebida isotónica con agua de mar

ROSA ESTÉVEZ 
VILAGARCÍA / LA VOZ 

Los gallegos sabemos, desde siempre, que el mar se come. De hecho, nos encanta devorar las exquisiteces que de él salen. Y cuanto mayor sea su sabor a océano, a olas, a rocas batidas, mejor. Sin embargo, la idea de bebernos el mar puede resultarnos un tanto estrambótica. ¿Beberse el mar? ¿Pero no era malo tomar agua salada? Pues bien, prepárense para desmontar el mito. Porque con la protección de Artio, la diosa celta que da nombre, ha nacido una empresa que pretende utilizar nuestro mar para calmar la sed y las necesidades de hidratación de los deportistas y, también, de quienes no lo son. Pero vayamos por partes.

Fue en la cabeza de Pablo Dosil, un físico natural de Noia, aunque afincado en Vilagarcía, donde un día surgió la idea de crear una bebida isotónica a partir de agua de mar. Él se sacude el mérito. Por una parte, dice, porque la idea no es tan nueva como pueda parecer. Por la otra, porque sin el apoyo de otros, como su socio Juan Ramón Martínez, el proyecto podría no haber despegado.

La historia de Pablo empieza en la playa de Carnota, donde un buen día Iván Raña se metió en el mar, nadó varios metros, se zambulló y volvió a tierra con una garrafa llena de agua de mar. El deportista confesó a quien lo acompañaba que el contenido de aquel recipiente era el ingrediente básico del brebaje que tomaba para rehidratarse: agua de mar mezclada con agua dulce y zumo de limón. Y no se crean que Raña es el único que compone su pócima con agua de mar. «Observamos que a maioría dos deportistas de elite a utilizan». Entre ellos, unos buenos colaboradores de la joven empresa, los triatletas Antón y Iago Ruanova.

Una vez planteada la pregunta, ya no hubo marcha atrás: la idea había echado raíces; el proyecto no podía hacer más que crecer. Y así ocurrió: hace cuatro años que las cabezas están en marcha, que la iniciativa coge forma, coge cuerpo. Y coge sabor. «Hai tres anos e medio fixemos unha proba de mercado que nos puxo no sitio. O produto era funcional, pero o seu sabor non era agradable», recuerdan los creadores de esta bebida. Así que han dedicado mucho tiempo a mejorar el sabor, buscando las proporciones perfectas entre el agua de mar, el agua dulce y los zumos de frutas.

Parecen haber logrado su objetivo. Fernando Rascado, el último en sumarse al proyecto, bromea sobre ello. «Cada vez que chego á oficina acabo con media producción».

En mayo de este año, la bebida fue presentada oficialmente en el Gran Premio Triatlón de A Pobra. La pócima, en la que el agua de manantial se mezcla con la marina en una relación de 80 a 20, «gustou moito». ¿Y si le gusta a los deportistas, por qué no le va a gustar al resto del mundo? Aunque sin abandonar su principal línea de trabajo, Artio Atlantic Isotonic sueña ya con una versión «de terraza», en la que la dosis de agua salada bajará al 10 %.

En estos momentos, el proyecto atraviesa una etapa apasionante. Sin desatender su producto, hay que hablar de diseño, de proveedores, de distribución, de envases… Y es que quieren que Artio salga a la venta en varios formatos: la bebida ya formulada, aderezada con zumos naturales que dulcifiquen su sabor; o bien la base perfecta de agua dulce y salada para que los deportistas puedan, sobre ella, pintar cada uno su particular receta. Dejemos a los creadores creando y disfrutando del sabor salado del talento.

Fuente: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/arousa/vilagarcia-de-arousa/2018/11/25/beberse-mejor-atlantico/0003_201811A25C5991.htm

Dos jóvenes emprendedores lanzan ‘Refix’, una isotónica con agua de mar

Dos jóvenes emprendedores lanzan Refix, una isotónica con agua de mar

Dos jóvenes emprendedores, los hermanos Raul (biólogo) y Lois Anta (diseñador) han desarrollado la bebida isotónica con agua de mar ‘Refix’ (reparar en inglés). La idea surgió realizando un máster sobre Conservación Ambiental y Espacios Protegidos en una tesis que pretendía aumentar el valor de un espacio protegido situado en la Costa da Morte de Galicia. El proyecto consistió en extraer un recurso natural de dicho espacio (en este caso el agua de mar) y crear un producto sostenible. Para llevarlo a cabo, han constituido la sociedad Siete Cuarenta Natural, con 3.000 € de capital y sede en A Coruña.

“Las bebidas de deportistas que conocemos son altamente azucaradas y solo contienen algunas de las sales que el cuerpo pierde realizando ejercicio”, afirma Raúl Anta. “El agua de mar es el único fluido natural que contiene todas las sales minerales que están presentes en nuestro cuerpo, pero en una elevada concentración (36 gr/l). Por eso, la hemosdiluido con agua dulce al 20%, con lo que las sales y electrolitos del agua de mar se reducen a una concentración de 7 gramos/litro, casi igualando las concentraciones del cuerpo humano”, añade.

El agua de mar que utilizan se extrae de un espacio natural protegido de la costa Atlántica, prácticamente virgen, mientras que el envasado se lo han encargado a la empresa Customdrinks, filial del grupo Hijos de Rivera (‘Estrella Galicia’). Se presenta en vidrio de 25 cl y sale a un pvp de 2€ la botella. El público objetivo de ‘Refix’ es un consumidor moderno y urbano al que le gusta cuidarse. Otra de las características de esta bebida es su capacidad para combatir la popular resaca, tras el consumo excesivo de alcohol, aunque no nació con ese fin. De ese modo, sacaron el producto al mercado hace unos seis meses y ya han vendido a través de Amazon España unas 40.000 botellas.

Próximamente comenzarán la exportación a Nueva York gracias a una familia de emprendedores que han apoyado el proyecto, aunque ya tienen puntos de venta puntuales en otros mercados como Austria, Suiza y Portugal. También puede adquirirse a través de su propia web, en tiendas gourmet, eco y especializadas, como la cadena Natura, y próximamente en Herbolarios Navarro; gimnasios, maquinas de vending, etc.

Al hilo de este lanzamiento, cabe señalar que en los últimos meses han salido un par de bebidas funcionales que tienen como ingrediente base el agua de mar ‘Siovann’ y ‘Ocean52′.

 

Fuente: https://www.alimarket.es/alimentacion/noticia/283187/dos-jovenes-emprendedores-lanzan–refix—una-isotonica-con-agua-de-mar

La bebida isotónica con agua de mar gana el premio Ría de Arousa

Iseatonic está radicada en la ría y obtiene su principal materia prima del mar de Arousa

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s. gonzález
vilagarcía / la voz

La segunda edición del premio Ría de Arousa, que entregan la Autoridad Portuaria de Vilagarcía y la Asociación de Jóvenes Empresarios de Pontevedra, ya tiene dueño. Se trata de la firma Iseatonic, especializada en la producción y comercialización de una bebida isotónica a base de agua de mar y zumo natural. Un producto que, según sus creadores, ofrece hidratación y la cantidad indicada de sales minerales, a la vez que prescinde de azúcares añadidos. Tanto el Puerto como el colectivo empresarial destacó el hecho de que tanto el origen del principal recurso, el agua, como la sede de la firma embotelladora estén en el entorno de la ría. La bebida, por lo demás, no se orienta únicamente al público deportista, sino también al mercado generalista.

En el mismo acto se hizo entrega de un premio honorífico que promueve la Federación de Empresarios de la Comarca de Arousa y recayó en Julio Carrasco. El principal referente de la consignataria P&J Carrasco recibe el galardón como reconocimiento a una trayectoria profesional que supera los cuarenta años al servicio del transporte marítimo, siempre con Vilagarcía y su puerto como núcleo de actividad.

La organización propuso también tres accésit. El primero, para el proyecto Sense(z), de detección de alérgenos. El segundo, para la firma BreathinGalicia, que facilita experiencias turísticas ligadas a la ría, como visitas a conserveras, talleres de gastronomía o excursiones marítimas. El tercero, para UV Technologies, que desarrolla un dron submarino de bajo coste.

La presidenta de la Autoridad Portuaria, Sagrario Franco, subrayó la importancia de la colaboración entre los ámbitos público y privado. El presidente de AJE, agradeció la colaboración de las consellerías do Mar y Economía, así como del Banco Santander, Galicia Business School, FECA y el grupo J. Rey Asesores. Cerró el acto el director del Igape, Juan Cividanes, que destacó la importancia de una buena idea.

Fuente: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/arousa/vilagarcia-de-arousa/2018/06/19/bebida-isotonica-agua-mar-gana-premio-ria-arousa/0003_201806A19C2991.htm

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