Talasoterapia, el poder terapéutico del mar

Griegos, romanos y egipcios ya hablaban de las propiedades curativas del mar y aconsejaban los baños marinos como fuente de salud. “El mar cura todos los males del hombre”, decía Platón. De hecho, el uso del agua del mar con fines terapéuticos se remonta a más de 100 años atrás, cuando el francés René Quinton estableció las bases científicas de la talasoterapia moderna que había sido creada en 1869 por el doctor de La Bonnardière. Hoy en día, los denominados balnearios marinos conservan intactos los principios de esta terapia ancestral. Hacemos un recorrido por algunos de los centros de talasoterapia españoles, mientras descubrimos sus enormes beneficios.

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Fotografía del centro de talasoterapia del Hotel Gloria Palace San Agustín (Gran Canaria), uno de los más grandes y mejor equipados de Europa.

¿En qué consiste la talasoterapia?

La talasoterapia (del griego Thalassa –mar- y Therapia –tratamiento-) usa el poder terapéutico del mar y el medio marino (algas, lodos, clima, agua de mar, arena, el plácton…), todos ellos con efectos astringentes y fortificantes. Según varios estudios, como el dirigido por el Doctor José Miguel Sempere junto a investigadores de la Universidad de Alicante y los Laboratorios Quinton, está más que probado que el agua del mar activa el sistema inmunológico y protege nuestro organismo contra virus, bacterias, defensas bajas y agentes patógenos.

Por tanto, la talasoterapia no consiste solo en tomar baños con agua de mar, sino que, como decíamos, los diferentes elementos del entorno marino como el sol, la brisa, el clima, el aire, los lodos, las algas… también contribuyen a mejorar nuestra salud. Así, podemos optar por los clásicos baños de hidromasaje, ducha, chorro… hasta masajes con algas, envolturas de fango, nebulizaciones, aerosoles, etcétera.

Además de las propiedades naturales del agua marina, gracias a su composición en sales minerales y oligoelementos casi idéntica a nuestro plasma sanguíneo, se suman los beneficios que se obtienen al mantener el agua caliente a temperatura del cuerpo. De esta manera, la talasoterapia facilita que los oligoelementos y minerales puedan penetrar más en el organismo gracias a la vasodilatación. Según el sindicato oficial de talasoterapia en Francia (France Thalasso) –que, aunque no regulada, ofrece una normativa con los requisitos que debe cumplir un balneario marino- esta es la razón de que una cura de talasoterapia no sustituya una sencilla estancia a orillas del mar; ya que deberíamos quedarnos unas horas en el agua de mar frío para gozar de los efectos de un baño de 12 minutos en un agua caliente.

Otros beneficios de la talasoterapia

  • El agua del mar contiene muchos minerales esenciales para el cuerpo que absorbemos a través de la piel como yodo, magnesio, selenio, zinc, silicio, sodio …
  • Excelente para la piel: aporta elasticidad y favorece la circulación. También para combatir problemas cutáneos como la dermatitis, eczema, psoriasis.
  • Recomendado por terapeutas para tratar problemas en articulaciones, artritis, y también asma.
  • Emocionalmente el mar nos ayuda a sentirnos bien, nos relaja y aporta tranquilidad, calma, armonía… Esto es debido a que favorece la producción de serotonina.

¿Dónde disfrutar de la talasoterapia?

En España encontramos varios centros de salud con instalaciones al borde del mar que aprovechan los beneficios del agua marina y que ofrecen circuitos de hidroterapia con chorros que estimulan el masaje linfático en distintas zonas del cuerpo: cabeza, hombros, espalda, abdomen, piernas, glúteos… uso de lodos, etcétera.

  • Hotel Gloria Palace San Agustín, en Gran Canaria. Uno de los centros de talasoterapia más grandes y mejor equipados de Europa con cerca de 7.000 metros cuadrados dedicados al relax. Centro pionero del turismo de salud en Gran Canaria, su piscina Puesta en forma, con distintas temperaturas (33 – 37 grados,) cuenta con 33 instalaciones de hidromasaje y tratamientos supervisados por un equipo médico para el tratamiento de afecciones reumáticas y problemas derivados del estrés. Diferentes tipos de masajes forman parte de su carta de tratamientos.
  • Hotel Louxo La Toja, en Pontevedra. Situado en la Isla de A Toxa, afamada por sus manantiales de aguas termales, su centro de talasoterapia con salida directa al mar cuenta también con tratamientos de hidroterapia y supervisión médica; así como todo tipo de tratamientos.
  • Talaso Poniente, en la costa cantábrica. Otro de los centros de talasoterapia más grandes de España. Cuenta con varias piscinas –exteriores e interiores- y diferentes circuitos.
  • Talasoterapia Zelai, en Guipuzcua. Se encuentra cerca de la playa de Itzurun, a la que se le atribuyen propiedades beneficiosas por su alta concentración en yodo.
  • La Perla, en San Sebastián. Uno de los balnearios marinos más antiguos que abrió sus puertas por primera vez en 1912.
  • Centro Vital Hotel Lodomar, en Murcia. A orillas del Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro de Pinatar, su agua presenta una elevada concentración de yodo y sales minerales.

Fuente: http://enforma.hola.com/bienestar/20160802435/talasoterapia-beneficios-agua-del-mar/

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“Beber agua de mar me curó”

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María Antonella Marchese es una argentina que afirma obtener del océano la mejor medicina. Sufría de rinitis, de asma, de alergia de todo tipo, y la primera vez que le hablaron de tomar agua de mar, no le tuvo mucha confianza. Dice que se curó de todas sus afecciones gracias a este tratamiento que entró a su vida hace dos años.

Fernando Valdez, su novio, también argentino, fue quien estuvo más abierto a probar este recurso milagroso. Él sufría de colon irritable y estrés. También se curó.

Por situaciones de la vida se conocieron y ambos emprendieron un viaje para mostrarle al mundo las bondades de la talasoterapia, y la terapia de curación por medio de la ingesta y baños de agua de mar.

Esta terapia tiene sus orígenes con el  fisiólogo y naturalista francés, René Quinton, quien luego de enfermarse de tuberculosis, trasladarse junto al mar y curarse, empezó a estudiar a profundidad la composición química del agua del mar, según él, muy semejante a la de la sangre de los vertebrados. Él siguió los trabajos del fisiólogo Claude Bernard.

Hoy, Fernando y Antonella hacen parte de “Agua de mar”, una comunidad mundial de promotores con médicos, biólogos y todo tipo de profesionales, que investigan, prueban, promocionan y obtienen beneficios del agua del mar.

“El ser humano es 70 % agua muy parecida al agua de mar, la diferencia es que el océano tiene 36  gramos de sal por litro y nosotros 9 gramos”, empieza Fernando.

La Organización Mundial de la Salud advirtió hace poco que las aguas de mar y saladas pueden contener microorganismos que pueden ser patógenos, incluyendo bacterias, protozoos y virus, pero esto no impide que esta pareja continúe con su tratamiento.

“Por lo general quienes rechazan esta terapia, tienen los mismos mitos, lo que más le preocupa a la gente es que está contaminada. Y el mar por sí mismo tiene un proceso de regeneración y limpieza”, continúa. 

Para tomar esta agua, Fernando explica que la persona debe sumergirse hasta el hombro, en un área donde no haya desembocaduras de río, ni de cloacas cerca, donde no hayan bañistas, ni barcos o motos, tomar una botella cerrada y destaparla en la mitad del cuerpo de agua. No en la superficie, no en el fondo, sino en la mitad.

¿Cómo tomarla?

“Nosotros recomendamos el agua pura, hipertónica (en mayor concentración) y para quien comience, tomarla isotónica, un cuarto de agua de mar y tres cuartos de agua dulce, en la proporción justa de nuestros líquidos internos.

Si le damos a nuestro cuerpo lo que pide se regenera solo. Hay muchas patologías, para las que conviene tomarla pura para realizar una depuración, para limpiarnos y comenzar a funcionar bien”, dice María. De la isotónica, afirman que tomar medio litro al día está bien.

María, incluso, dice que se la toma con un poquito de limón porque “le da un sabor riquísimo”.

El agua también puede guardarse en la casa. “El sol hace que el plástico despida químicos, así que es mejor guardarla en un lugar oscuro y fresco”. Él deja reposar el recipiente todo un día para que la arena pase al fondo y luego lo lleva hacia otro lado. Afirma que en envases de vidrio puede estar años y es más recomendable.

Fernando y María quieren que la gente pruebe la talasoterapia y que además adopten estilos de vida saludables, tomando de la naturaleza los recursos.  “No queremos que la gente nos crea”, afirma, “queremos que investiguen y que encuentren por sí mismos el beneficio”.

Fuente: http://www.eluniversal.com.co/salud/beber-agua-de-mar-me-curo-245120

Baterías de agua de mar

Por Mauricio R. Santiesteban                                                             Instituto Tecnológico Superior de Xalapa

La omnipresencia de las baterías de iones de litio en smartphones y otros dispositivos recargables, hace que sea difícil pensar en reemplazarlas. Sin embargo, el aumento del precio del litio hace que cada vez sean más los equipos de investigación que trabajan en buscar una alternativa a esta tecnología.
El último avance en esta línea de trabajo ha sido publicado en la revista CS AppliedMaterials& Interfaces y se basa en el uso de uno de los recursos más abundantes y baratos del plantea: el agua de mar.
Son muchos los científicos que trabajan para conseguir baterías de sodio-ion eficientes en todo el planeta y esta nueva investigación con baterías de agua de mar confirma de nuevo que pueden existir alternativas al litio.
Hoy este metal se extrae de minas situadas, fundamentalmente, en Chile, Bolivia y Afganistán y en un futuro no muy lejano puede resultar escaso para dotar de energía al creciente número de dispositivos que formarán parte de nuestra vida cotidiana.
En su trabajo publicado en CS AppliedMaterials& Interfaces los investigadores Soo Min Hwang, Youngsik Kim y sus colegas han abordado retos, usando agua de mar como catolito, un electrolito y un cátodo combinados.
En las baterías, el electrolito es el componente que permite que una carga eléctrica fluya entre el cátodo (polo negativo) y el ánodo (polo positivo). Un flujo constante de agua de mar dentro y fuera de la batería proporciona los iones de sodio y el agua responsables de producir una carga. Las reacciones resultaban lentas; sin embargo, por lo que los investigadores se afanaron en encontrar una manera de acelerarlas.
Para su nueva batería, el equipo preparó un catalizador usando nanopartículas porosas de óxido de manganeso cobalto. Los poros crean una gran superficie para estimular las reacciones electroquímicas necesarias para producir una carga. Un electrodo de carbono sirvió como ánodo.
La batería resultante funcionó eficazmente durante 100 ciclos con una tensión de descarga media de aproximadamente 2,7 voltios. Esto es aún poco si se compara con los resultados alcanzados con baterías de litio, que pueden llegar a 3.6 a 4.0 voltios, pero esta investigación es un importante avance para cerrar esa brecha, según los investigadores.