El navegante da la vuelta al mundo a bordo del Numancia, una moto acuática de 3 metros de eslora
Tiene el récord Guinness por cruzar el Atlántico e ir de Roma a Nueva York en moto de agua en 17 días, 1 hora y 11 minutos, y 14 récords mundiales de navegación, y ahora Álvaro de Marichalar se encuentra inmerso en su Primera Vuelta al Mundo. Llega al hotel Marina Badalona con una mascota cuando menos sorprendente, un cangrejo, y nos explica su proyecto. La expedición comenzó conmemorando la primera circunnavegación de la tierra culminada en 1522 por Juan Sebastián Elcano y se ha alargado más de lo previsto debido al Covid y a que permanece a la espera de que le den la autorización para cruzar el Canal de Panamá –lleva casi 3 años y ya lo ha puesto en manos judiciales-. El navarro nos explica sus aventuras a bordo del Numancia, la pequeña embarcación de 3m. de eslora. “En estos 44 años como navegante he aprendido que el mar es perfección o muerte, no te deja equivocarte, es muy exigente, muy peligroso. Sobre todo en mi pequeña embarcación hecha de fibra de vidrio. Es muy frágil y cualquier fallo te puede costar la vida”, explica Álvaro.
Para prepararse para sus aventuras, Marichalar asegura que “lo más importante es la preparación mental más que la física. Es verdad que navego el 100% del tiempo en pie, sólo y durante 12h al día. Es un deporte extremo. Vas pegando tumbos, cayéndote, y nadando para recuperar la embarcación, a contracorriente, y a veces pierdo 4 kgs al día que luego recupero al 95%. Pero tu preparación determinante es la mental, es la que te ayuda a que tu físico vaya a donde quieres”, asegura. Sorprende cuando dice que “no voy nunca al gimnasio. Lo que hago es que ando mucho, como muy sano y bebo mucha agua, por lo menos 4 litros al día, y medio litro de agua de mar. El agua de mar tiene todos los elementos, todos los minerales que necesitamos, todo lo que necesita el cuerpo humano para defenderse de las agresiones de microbios. El agua de mar es mágica. Nunca me constipo”.
Álvaro declara que durante las expediciones “no tengo espacio en mi moto acuática para prácticamente nada. Me llevo la GoPro y aparatos electrónicos, radios y GPS necesarios por temas de salvamento. El pasaporte, una muda para cambiarme el neopreno en tierra y frutos secos, almendras, avellanas. Estoy acostumbrado a tener lo mínimo imprescindible”.
Marichalar tiene el récord Guinness de atravesar el Atlántico en moto de aguaJuan Carlos Morant
Marichalar añade que “mi expedición, además de servir para conmemorar los 500 años de la primera vuelta al mundo, es una misión ecológica, y por la lucha contra los vertidos de plásticos al mar y grabo y denuncio todo lo que encuentro en mis travesías. Pero también busco soluciones. Y ahora doy ejemplo al utilizar gasolina producida destilando basura plástica en México, una compañía que se llama Petgas. Y esa compañía lo que hace es que recoge toda la basura plástica y convertirla en petróleo, es increíble, y ese petróleo lo vuelve a refinar y hace queroseno, gasoil, gasolina de 100 octanos, que es la que uso yo, y gas. Con el gas que produce se mueve toda la máquina, fíjate qué maravilla. Yo estoy siendo un poco el conejillo de indias en probar estas soluciones”.
Álvaro de Marichalar, que confiesa que “yo rezo todo el tiempo, en el metro, en el mar, aquí contigo”, admite que los principales problemas que tuvo en el mar es que “dos veces se me incendió la moto, y menos mal que llevaba un extintor como el de los coches de rallys y lo apagué. Otra vez se me llenó de agua el motor y con una bomba de achique doble pude solventarlo. Me ha pasado de todo en 40 años navegando. Me ha enseñado algo de lo que todos deberíamos ser conscientes: estamos vivos de milagro puro”.
Expertos de la Universitat Politècnica de València (UPV) diseñaron tecnologías para potenciar el rendimiento de sistemas que captan la fuerza de olas y corrientes, y transformar el mar en energía. Mediante el uso de sensores avanzados instalados en boyas o estructuras flotantes, estos investigadores logran una observación precisa y en tiempo real sobre el comportamiento de cada dispositivo bajo el agua.
La integración de tales instrumentos de medición facilita un diseño óptimo de las instalaciones y eleva su eficiencia operativa de forma significativa. De acuerdo con los informes técnicos del proyecto, «este tipo de monitorización resulta fundamental para optimizar el funcionamiento de sistemas de generación marina«. Gracias a esta innovación, la UPV impulsa la transición energética mediante el aprovechamiento de un flujo constante de potencia hídrica, lo que asegura una mayor estabilidad en la red eléctrica nacional.
¿Cómo funciona y qué sigue ahora?
Este innovador sistema, capaz de resistir a duras condiciones del mar, emplea sensores de fibra óptica para medir variaciones físicas con alta precisión en dispositivos oceánicos. La tecnología registra estiramientos, vibraciones y fluctuaciones térmicas en las estructuras de producción energética, lo que permite un análisis detallado de su interacción con las corrientes marinas.
Los datos recopilados en tiempo real facilitan la monitorización del rendimiento en boyas que transforman el movimiento hídrico en electricidad limpia. Mediante este flujo informativo, los investigadores evalúan el comportamiento operativo de los equipos y ajustan el diseño para maximizar la eficiencia productiva mientras minimizan averías técnicas. Este seguimiento constante es el pilar fundamental para garantizar la fiabilidad a largo plazo de todas las instalaciones de energía marina.
Esta investigación se integra en programas europeos como SMARTMOORING, una iniciativa que busca optimizar la implementación de generadores oceánicos junto a empresas tecnológicas especializadas. Gracias a estos hallazgos, será posible perfeccionar futuros prototipos y acelerar la expansión de fuentes renovables en regiones con gran potencial marítimo.
El proyecto británico que convierte agua de mar en combustible
Científicos de la Brunel University London y la firma Genuine H2 impulsan en el Reino Unido un mecanismo que convierte agua de mar en carburante para navíos. La propuesta técnica genera hidrógeno mediante electrólisis directa desde el océano, proceso que fragmenta las moléculas del líquido con electricidad de fuentes renovables sin desalinización previa. Este avance busca descarbonizar el transporte marítimo al integrar la fabricación del recurso energético dentro de las propias embarcaciones.
El núcleo de esta innovación radica en el almacenamiento del elemento en estado sólido mediante nanopelículas, técnica que descarta los depósitos de alta presión o criogénicos. Esta metodología optimiza la seguridad logística y simplifica el manejo del combustible a bordo, permitiendo su posterior aprovechamiento en motores adaptados.
El trabajo resuelve los dos principales obstáculos para la obtención de este combustible: el alto consumo energético y la necesidad de utilizar agua purificada previamente
Australia ha dado un paso relevante en la carrera por el combustible del futuro al demostrar que es posible obtenerlo a partir de agua de mar utilizando únicamente luz solar y galio. El avance ha sido publicado en la revista científica Nature Communications y plantea una alternativa técnica a los métodos convencionales.
La investigación ha sido desarrollada por la Universidad de Sídney y propone un sistema que evita dos de los principales obstáculos para la obtención de hidrógeno limpio: el alto consumo energético y la necesidad de agua purificada. El proceso funciona tanto con agua dulce como con agua marina, lo que amplía de forma notable sus posibles aplicaciones.
El eje del método es el galio, un metal con un punto de fusión bajo que le permite pasar a estado líquido cerca de la temperatura ambiente. Cuando este material entra en contacto con el agua y se expone a la luz, su superficie inicia una reacción química capaz de liberar hidrógeno.
Un metal líquido activado por la luz
Durante la reacción, el galio se transforma en oxihidróxido de galio mientras se separan las moléculas de hidrógeno. Este comportamiento, poco explorado hasta ahora, demuestra que los metales líquidos pueden desempeñar un papel clave en nuevas rutas de producción energética basadas en procesos fotoquímicos simples.
El autor principal del estudio, Luis Campos, subraya el alcance del hallazgo: «Ahora tenemos una forma de extraer hidrógeno sostenible utilizando agua de mar, que es fácilmente accesible, y basándonos únicamente en la luz para producir hidrógeno verde«, explica el investigador de la Universidad de Sídney.
Los ensayos iniciales han permitido alcanzar una eficiencia máxima del 12,9%, una cifra que el equipo considera competitiva para una prueba de concepto. El profesor Kourosh Kalantar-Zadeh destaca que el trabajo revela el potencial químico aún desaprovechado de los metales líquidos en sistemas energéticos.
Un proceso circular con proyección industrial
Una de las características más destacadas del sistema es su carácter circular. Tras liberar el hidrógeno, el oxihidróxido generado puede reducirse de nuevo a galio y reutilizarse en ciclos posteriores, lo que mejora la sostenibilidad del proceso y reduce la generación de residuos químicos.
Según el codirector del proyecto, Francois Allioux, esta tecnología podría reforzar la posición de Australia en una futura economía global del hidrógeno. El equipo trabaja ahora en aumentar la eficiencia y en el diseño de un reactor de escala intermedia para evaluar su rendimiento en condiciones reales.
Desde el lujo del balneario de San Sebastián hasta la popularidad de los Baños Astilleros: en su época, ir a la playa de Barcelona se hacía pagando. Estos baños desaparecieron con el avance del urbanismo moderno y el cambio de modelo turístico.
Durante casi un siglo, el litoral de la Barceloneta estuvo dominado por majestuosas estructuras de madera y hierro que se adentraban en el mar. Se conocían como baños públicos, que combinaban la salud, el deporte y la distinción social. Eran públicos… pero pasando por taquilla.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el mar no era un lugar de ocio donde todo el mundo iba como hoy en día. Se le consideraba un espacio terapéutico. Bajo la recomendación médica de tomar baños de ola surgieron recintos cerrados que protegían a los bañistas de las corrientes y de las miradas indiscretas.
También tengamos en cuenta que la gente no sabía nadar como hoy en día y no era común practicar este deporte en masa. Así nacieron los Baños de San Sebastián, Los Astilleros, La Deliciosa, Baños Orientales y, en la misma zona, el Club Natación Barcelona.
Estos baños se convirtieron en centros sociales con restaurantes de lujo, salas de baile, piscinas de agua salada y terrazas donde se veía y dejaba ver la burguesía barcelonesa. Con el paso de los años estos desaparecieron y lo ocuparon las clases obreras. Los baños de la Barceloneta forman parte de esa nostalgia que podríamos comparar con el Lido veneciano, aunque la evolución de ambos ha sido muy diferente.
Los baños de la Barceloneta
El más popular fue Baños San Sebastián, que se inauguraron en 1892. Por culpa de varios temporales se tuvo que reconstruir varias veces. Tenía una gran pasarela de hierro que conectaba con un edificio sobre pilotes en el mar. Es el primer baño donde se permitió que hombres y mujeres compartieran espacio. Esto en su época generó un gran escándalo. Sus instalaciones contaban con una piscina de 50 metros, cuna de la natación española. Su final estuvo vinculado a la degradación de su estructura de hormigón y los planes de remodelación del puerto, siendo demolido en 1988.
Los Baños del Astillero se situaban cerca de la actual entrada del puerto. Eran el destino predilecto de las familias trabajadoras. No poseían el lujo de San Sebastián. Sus tarimas de madera crujían bajo el peso de miles de barceloneses que buscaban alivio al calor del verano. Era un ecosistema de bocadillos de tortilla, carne empanada, risas y bullicio. Se construyeron en 1855, siendo remodelados en 1861. Cogieron el nombre de los desaparecidos astilleros Nuevo Vulcano. Como los anteriores, desapareció antes de los Juegos Olímpicos, con el objetivo de abrir Barcelona al mar.
Los Baños del Astillero, en una imagen de época
Los Baños La Deliciosa abrieron sus puertas en 1867, aprovechando la libertad de movimiento que a partir de 1854 tenían las personas situadas en el interior de la muralla para desplazarse libremente a cualquier hora fuera del antiguo recinto de la ciudad. Inicialmente, los baños La Deliciosa fueron populares por la instalación en su recinto de una plataforma de madera que se adentraba bastantes metros dentro del mar y permitía a los bañistas ejercitarse en el arte de entrar de cabeza al agua, lo que los bañistas solo conocían a través de la prensa y querían probar por sí mismos la sensación de los clásicos clavados en el mar. Estaban en lo que se conoce como Paya de la Mar Vella. Desaparecieron después de la Guerra Civil.
Los Baños Orientales se inauguraron en 1872 y eran exclusivos para mujeres. Obra del arquitecto August Font Carreras, de inspiración mozárabe. Se convirtieron para las mujeres en el lugar perfecto para liberarse de los estrictos códigos sociales a los que estaban sujetas las mujeres de finales del siglo XIX. Estaba situado en la Playa de San Miquel.
Durante el franquismo, el balneario, ya por completo reservado únicamente para mujeres, tuvo una importancia vital para el colectivo de mujeres lesbianas. En los 50, hasta llegó la moda del bikini, todavía penada con multa en las playas abiertas. Las mujeres lo traían de Francia y se respiraba el ambiente de rebeldía y libertad que en el mundo explotaría en los años 60. Como todos los anteriores, se demolieron poco antes de los Juegos Olímpicos de 1992.
La Junta de Damas empezó a funcionar a partir de 1851. Su nombre oficial era Baños de Nuestra Señora del Carmen. Era exclusivamente femenino. Era gestionado por una junta de señoras de la alta beneficencia. Su objetivo era recaudar fondos para causas sociales mientras ofrecía un ambiente protegido y decoroso para las mujeres de la burguesía.
Los Baños La Florida se inauguraron a mediados del XIX y destacaron por su estructura de madera sobre pilotes. Era conocido por su elegancia y por ser uno de los preferidos para los baños de ola, una práctica médica recomendada en la época para fortalecer el cuerpo.
Los Baños La Sirena estaban ubicados cerca de la actual calle de Pepe Rubianes, era un establecimiento con un aire algo más popular que los anteriores, pero mantenía la estética de casetas de madera que se adentraban en el mar.
Los Baños La Estrella, como la mayoría, sufrió constantes daños por los temporales de levante, lo que obligaba a reconstrucciones frecuentes. Ofrecía servicios de baños templados, agua de mar calentada en calderas, para quienes no soportaban el frío del Mediterráneo.
Los Baños Neptuno destacaban por su gran restaurante y su activa vida social. Fue un punto de encuentro para la burguesía que quería ver y ser vista.
Los Baños Tritón estaban cerca del Neptuno y, por eso, competían directamente por el mismo público, ofreciendo barcas de paseo y zonas de natación protegidas.
Finalmente estaba el Pabellón del Ejército o Baños Militares. Estaban situados cerca del Hospital del Mar. Estaba reservado para militares y sus familias. Tenía una estructura más sobria y funcional, pero disfrutaba de una de las mejores ubicaciones de la playa.
Ingenieros británicos desarrollan un motor que extrae hidrógeno sólido directamente del agua de mar. Una solución limpia para barcos y transporte pesado
La era del diésel en los océanos podría llegar a su fin. Un equipo de científicos en Reino Unido diseñó un sistema pionero capaz de transformar el agua salada que rodea al barco en combustible de hidrógeno limpio, dejando solo vapor en su estela.
El gran salto técnico radica en su capacidad de electrólisis directa: este sistema no necesita desalinizar el agua primero, un proceso caro y lento, sino que utiliza electrodos especiales para extraer hidrógeno del mar sin que la sal provoque corrosión los componentes, indica Econews.
La verdadera magia ocurre en el almacenamiento: en lugar de usar peligrosos tanques a presión o de congelar el gas, aquí el hidrógeno se guarda en estado sólido y a temperatura ambiente. Gracias a una nanopelícula avanzada, el combustible ocupa mucho menos espacio en la cubierta.
El sistema es capaz de impulsar un motor de combustión interna robusto, similar a los actuales, lo que facilita su adopción mecánica. Con una inversión de 1,44 millones de libras, el equipo someterá la tecnología a pruebas exhaustivas en tierra firme hasta 2026, antes de llevarlo a alta mar.
Tendrá un gran impacto positivo en el sector pesquero. Foto: Unsplash
Esta innovación llega como un salvavidas para barcos de trabajo, pesqueros y ferris de rutas intensas, donde las baterías eléctricas no son prácticas por espacio o autonomía. Si funciona, ofrecería una alternativa para reducir las emisiones del transporte marítimo.
La visión a largo plazo trasciende los muelles. Al ser una tecnología versátil y fácil de instalar, sus creadores planean llevarla a tierra firme, ya que en el futuro podría propulsar camiones, autobuses o servir como generador en hospitales, llevando la energía del mar a la ciudad.
Programa emitido por TDT regionalmente por Nueva Humanidad TV, con Francisco García entrevistando a Miguel Celades sobre los beneficios que nos aporta el Agua de Mar tanto para la salud humana como para la agricultura, ganadería y energía, y que han sido sistemáticamente ignorados por la comunidad científica mundial.
En la búsqueda de un material 100% biológico, biodegradable y renovable que pueda ser utilizado como sustrato agrícola en sustitución de materiales como la turba – cuyo uso tiene fecha de caducidad en la UE – o la fibra de coco; que no haya que cultivar ni extraer, y con el que además se solucione un problema de gestión de los residuos a los ayuntamientos, puede situarse la Posidonia oceanica.
En el litoral mediterráneo, se acumulan cada año miles de toneladas de hojas muertas de Posidonia oceanica que, si bien cumplen un papel ecosistémico y de protección de las playas frente a la erosión, generan un problema económico para los ayuntamientos costeros, y de gestión, cuando deben de ser retirados. Pero para José Luis Espinosa, CEO y fundador de Posigreen, esas acumulaciones de arribazones no son un residuo, sino una oportunidad, ya que «ese desecho natural se puede transformar en una materia prima agrícola de alto valor añadido».
Del fondo marino al vivero El proyecto Posigreen nació en 2018, cuando Espinosa, licenciado en Derecho y con experiencia en biotecnología vegetal, comenzó a dirigir una empresa dedicada al cultivo in vitro de especies vegetales leñosas.
«Venía de Alemania y descubrí un sector fascinante. En el laboratorio observé que los sustratos de turba o fibra de coco se parecían físicamente a las acumulaciones de hojas marinas que había visto toda la vida en Santa Pola, y empecé a preguntarme si podrían servir para lo mismo».
Las primeras pruebas del uso de biomasa marina como sustrato, realizadas con plantas de nogal, dieron resultados sorprendentes: «Obtuvimos un desarrollo radicular espectacular, incluso mejor que con los sustratos estándar. Aquello marcó el inicio de una investigación que pretendía responder a dos desafíos simultáneos: dar uso a residuos marinos y encontrar una alternativa real a la turba, un recurso que dejará de utilizarse en la Unión Europea a partir de 2030 por su elevado impacto ambiental».
Tras varios años de ensayos, Espinosa constituyó Posigreen S.L. y construyó una planta piloto en Santa Pola capaz de procesar entre 1,5 y 3 m³ por hora. Allí desarrolló un método patentado para estabilizar el pH y la conductividad eléctrica, eliminando el exceso de sales y ajustando las propiedades físicas del material.
«El reto fue equilibrar un sustrato naturalmente alcalino en un mercado acostumbrado a productos ácidos. Pero lo conseguimos: el resultado es un sustrato químicamente estable, muy poroso, con gran capacidad de retención de agua y propiedades antifúngicas y antibacterianas».
El producto se comercializa en sacos de 10 L, 70 L y big bags de 1 m³, y puede utilizarse solo, mezclado con otros materiales o como enmienda orgánica. Además, la Universidad de Alicante ha publicado recientemente un estudio que demuestra que los sustratos de posidonia mejoran las características organolépticas del tomate, reforzando el potencial agronómico de este material.
Una alternativa sostenible a la turba A diferencia de la turba, cuya extracción destruye ecosistemas y libera grandes cantidades de carbono fósil a la atmósfera, Posigreen utiliza biomasa marina muerta —principalmente hojas de posidonia que se desprenden de la planta, caduca, a finales del verano/principios del otoño—, recolectada bajo criterios de economía circular.
«Solo usamos hojas que llegan de forma natural a la costa. De esta forma ayudamos a los municipios, que cada año gastan grandes sumas en retirar las arribazones», explica Espinosa. «El sustrato resultante aporta carbono orgánico lignocelulósico al suelo, mejorando su estructura y fijando carbono estable durante años sin emitir gases ni atraer bacterias. Además de sustituir a la turba, nuestro producto mejora la huella de carbono de los cultivos y contribuye a regenerar el suelo agrícola con un carbono altamente estable».
En la foto, bolas de fibra de posidonia en el litoral mediterráneo
En la búsqueda de inversores para escalar comercialmente No obstante, pese a la solidez técnica del proyecto, Espinosa admite que el camino no ha sido fácil. «Ha sido un proceso costoso, sin referentes ni literatura previos. En teoría se habla de sostenibilidad, de transición ecológica y de fondos europeos, pero la realidad es que una micropyme tiene que adelantar cientos de miles de euros para acceder a las ayudas, y para una economía familiar ese es un muro muy difícil de salvar».
Posigreen ya cuenta con una base de clientes que incluye viveros, agricultores y centros de investigación. «Hemos demostrado que el material funciona, que es estable y competitivo. Pero para pasar de planta piloto a una escala industrial necesitamos socios financieros o industriales comprometidos con la economía circular real que puede transformar el Mediterráneo, y eso es en lo que nos estamos enfocando en estos momentos».
«Con esta inversión para escalar nuestra producción, y estableciendo acuerdos con ayuntamientos y plantas de tratamiento del litoral, podríamos crear empleo local, reducir residuos y ofrecer a los agricultores una alternativa viable a la turba».
«El camino está trazado; ahora solo falta el impulso», afirma Espinosa.
El agua de mar está en todos lados y se busca convertirla en hidrógeno para la sustitución de combustibles fósiles en la industria de la región.
Los autos con pila de combustible de hidrógeno son pocos en todo el mundo en comparación con otros sistemas de movilidad. La sustitución de los motores a combustión está siendo liderada por la energía eléctrica, sin embargo, el hidrógeno es un combustible que se ha dicho presente como parte de esa sustitución de combustibles fósiles.
En términos generales, el uso del hidrógeno en los autos es más ecológico que el de la energía eléctrica, principalmente porque usa menos elementos. Las baterías que se desechan de los autos eléctricos, generan más contaminación, pero es una tecnología que ha estado avanzada. Para el Reino Unido, el hidrógeno puede ser la verdadera energía del futuro.
Para poder convertir el agua salada en hidrógeno, están creando una tecnología avanzada. Esta se apoya en un proceso de electrólisis avanzada que separa el hidrógeno del agua marina sin requerir desalinización previa. Este sistema usa una capa nanométrica que mantiene el hidrógeno en forma sólida y segura a temperatura ambiente.
Este método elimina la necesidad de tanques presurizados o refrigeración extrema, garantizando así un almacenamiento más estable y ligero, ideal para transportes como barcos. También se ha pensado más allá y poder usarlo en medios de transportes más pequeños como autobuses, aviones, trenes y autos particulares.
Programa busca descarbonizar transportes masivos
El proyecto tiene como nombre GH2DEM y tiene una inversión equivalente de más de 30 millones de dólares. El primer paso es eliminar el diésel del transporte marítimo y sustituirlo por hidrógeno como parte de la reducción de emisiones en el medio ambiente. Si el resultado es positivo, podrá ejecutarse en otros sectores.
Fabricantes de autos piden apoyo para el uso del hidrógeno