Purificador solar ecológico potabiliza agua de mar

Se crea un purificador solar ecológico que transforma el agua de mar en agua potable.

Purificador solar ecológico potabiliza agua de mar
Purificador solar ecológico potabiliza agua de mar

Gabriele Diamanti diseñador italiano inventa un purificador solar ecológico que potabiliza el agua de mar, este le dio el nombre de “Eliodoméstico”, y puede ser la solución de escasez de agua que padecen millones de personas que viven en regiones costeras del mundo.

¿Cómo funciona?

Es muy sencillo, basta llenar de agua de mar el depósito superior de este aparato y se aprieta la tapa, después de  ocho horas de exposición al sol la temperatura y la presión aumentan por el calor, haciendo que el vapor descienda a través de un tubo de conexión y posteriormente el agua o vapor desalinizada se acumula en el recipiente transportable.

Se podría decir que el funcionamiento del purificador ecológico es como opera una cafetera pero a la inversa.

Este aparato almacena 5 litros de agua potable fresca y está diseñado específicamente para transportarlo en la cabeza como suelen  hacerlo las mujeres de África, Asia y América Latina.

Eliodoméstico está hecho con materiales como el barro y la cerámica, (solo se necesita 3 piezas de cerámica y un tubo) no requiere de electricidad ni de filtros, su mantenimiento es muy simple y sencillo, de manera que cualquier familia en esos países puede tener acceso a este purificador ecológico.

El objetivo de Diamanti era diseñar algo sencillo, especialmente para las personas del continente africano, que les permitiera transportar agua potable con mayor facilidad, sin recorrer grandes distancias y garantizar el vital líquido potable, que en esas regiones es escaso.

Inventos como el “Eliodoméstico” pueden beneficiar a comunidades marginadas que están muy cerca del mar, pero que padecen de agua potable, pues el agua de mar para ser consumida primero debe desalinizarse.

Fuente: https://laverdadnoticias.com/ecologia/Purificador-solar-ecologico-potabiliza-agua-de-mar-20180527-0020.html

El mar que nos abraza

LA FASCINACIÓN QUE EJERCEN LOS OCÉANOS SOBRE LA HUMANIDAD. POETAS, NOVELISTAS Y FILÓSOFOS ATRAÍDOS POR UN EXTRAÑO INFLUJO

El Mediterráneo como cuna de culturas, cuyas aguas bañaron civilizaciones tan gloriosas como la egipcia, la romana, la griega y la otomana

Por MARCELO ORTALE
marhila2003@yahoo.com.ar

ALFONSINA STORNI

“El río está dentro nuestro, el mar nos rodea por todas partes” dice T.S Eliot en uno de los más afinados poemas de “Cuatro Cuartetos”. Habla de un mar que abarca y abraza todo. De un mar lleno de voces que traen reminiscencias de la creación primitiva. Del mar como una patria a la cual se vuelve siempre.

El subyugado italiano Eugenio Montale dialogó con el Mediterráneo: “Antiguo/ estoy embriagado ´por la voz/ que brota de tus bocas/ cuando se abren como verdes campanas/ hacia atrás disolviéndose” ¿Cómo no escuchar allí el discurso de las olas?

VIRGINIA WOOLF

Distinto, muy distinto, salvo Alfonsina Storni y alguno más, el caso de los poetas argentinos que, tal como se dijo en esta columna hace tres meses, aparecen más apegados al río que al Atlántico que golpea nuestra costa. Las prosas y poemas de Borges, Barbieri, Juan L. Ortiz, Lugones, Pedroni, Mastronardi, Saer o Conti se detuvieron casi por completo, ensimismadas, en el Río de la Plata, el Uruguay, el Paraná o el Salado. De allí se sintieron, la mayoría de ellos.

En cambio, a nuestras tierras llegó como emigrado de España, prófugo del franquismo, el más marítimo de los poetas españoles, Rafael Alberti, que venía de escribir uno de sus más bellos poemas: “El mar. La mar./ El mar. ¡Sólo la mar!/ ¿Por qué me trajiste, padre,/ a la ciudad?/ ¿Por qué me desenterraste/del mar?/ En sueños, la marejada/ me tira del corazón./ Se lo quisiera llevar./ Padre, ¿por qué me trajiste/ acá?”. Alberti ve a la humanidad como emigrada de un mar original.

JOSÉ ORTEGA Y GASSET

Desde siempre se sueña con una isla en el mar. Los antiguos y los contemporáneos

EUGENIO MONTALE

Desde siempre se sueña con una isla en el mar. Los antiguos y los contemporáneos viven sus vidas en perpetuo retorno a su isla de Itaca, como Ulises. Itaca es el reino perdido o buscado y acaso tienen razón los que suponen que, por esa causa metafísica, millones de hombres y mujeres se acercan abismados todos los días a la orilla de los océanos.

Otro oceánico poeta, el chileno Pablo Neruda, que muchos metros al pie de su escarpada Isla Negra veía la llegada eterna del Pacífico, escribió “Necesito del mar porque me enseña; / no sé si aprendo música o conciencia:/ no sé si es ola sola o ser profundo/ o sólo ronca voz o deslumbrante/ suposición de peces y navíos”.

Hace pocos días publicó Clarín un artículo del periodista Alberto Amato, sobre el retorno de los turistas: “Ahora que las vacaciones terminaron y el otoño es inapelable, empezamos a sentir nostalgias del mar. Es lo normal: fue nuestra primera casa, de allí venimos y tal vez hacia allí vayamos. El mar. Nos alimenta, nos canta, lo hace mejor que algunos ídolos de la canción, y su ritmo es de síncopa perfecta; el mar sabe, nos acuna, tolera nuestra melancolía y nuestros malos poemas; todo lo soporta, incluso que arrojemos en sus playas y en sus aguas el plástico de nuestras frustraciones”. Y cierra la nota: “Mar, nunca algo tan bello y tan grande se llamó tan corto”.

CENTRO DE CULTURA

Hay un mar dominante en la historia y se trata, claro, del Mediterráneo, que bañó con sus aguas al Imperio Romano, a Grecia, a Egipto, a la cultura judía y a la de los turcos, para irradiar desde su seno rayos filosóficos y artísticos hacia todos los continentes. José Ortega y Gasset, el pensador español que se había forjado en Alemania, escribió una vez que él mismo se consideraba “un canto rodado del Mediterráneo, pulido durante siglos por el riente mar y que se sintió una vez rozado por la quilla llena de uvas de la barca de Ulises”.

Barcelona pugna estos días, estimulada por el “gurú de las ciudades”, Toni Puig, para lograr que se la declare “capital cultural del Mediterráneo”. La explicación es sencilla, si consigue esa distinción podrá competir de igual a igual con París, Berlín o Nueva York, que son las mecas actuales de los conceptos y las formas.

El Mediterráneo pudo unir, más que separar. Cada cultura ribereña le dio un nombre propio: “Mare Nostrum”, mar nuestro, le llamaron los romanos; “Akdenis” (mar blanco” fue para los turcos; Gran mar (Yam Gadol), fue pdra los judíos; Gran Verde, le decían los antiguos egipcios y Mar Medio (Mittelmeer) los pueblos germanos. Pero le quedó el principal, “entre tierras” (Mediterráneo), porque eso fue y sigue siendo un facilitador de encuentros humanos, un puente para el comercio, la ciencia y la cultura. Mar testigo de civilizaciones tan gloriosas como la egipcia, romana, helénica y otomana.

Desde los remotos Tales de Mileto, Anaximandro,Pitágoras, Xenófanes, Diógenes de Apolonia, Herodoto, Hipócrates, Sócrates, Platón y Aristóteles (siglos VI, V y IV a. C.), que llenaron la historia con frutos de oro, hasta los autores actuales radicados en la cuenca del Mediterráneo, encandilados por la luz meridional, la filosofía, el arte y la ciencia siguió brillando. Ello más allá de la creciente y hoy decisiva importancia que fueron adquiriendo otras zonas del mundo, tanto en Europa o en el continente americano, así como, ahora, en Africa y Asia ´promotoras de un nuevo mundo expresivo.

LA ATRACCIÓN

No existe o, mejor dicho, cuesta encontrar cuál es el secreto de la atracción del mar. Dos poetas mujeres, separadas por distancias y tiempos, intentaron descifrarlo. La novelista inglesa y cada día más moderna, Virginia Woolf, autora entre otros libros de “Las olas” dijo una vez: “El mar resonará en mis oídos. Los pétalos blancos se oscurecerán con agua de mar, por un momento y luego se hundirán. Llevándome sobre las olas me echaré encima”.

Pero no fue un mar el que la llevó, sino un río cercano a su casa familiar en Inglaterra, al que se arrojó con un tapado cuyos bolsillos lleno de piedras, para que su cuerpo de ahogada no emergiera.

En cambio, ya se ha hablado aquí de esa suerte de monopolio dramático sobre el tema del mar que ejerció y aún ejerce Alfonsina Storni, iniciado en la plenitud de su obra mucho antes del final escrito a partir de una escollera de la playa La Perla.

“Oh mar, enorme mar, corazón fiero/ De ritmo desigual, corazón malo,/ Yo soy más blanda que ese pobre palo/ Que se pudre en tus ondas prisionero./ Oh mar, dame tu cólera tremenda,/ Yo me pasé la vida perdonando,/ Porque entendía, mar, yo me fui dando:/ «Piedad, piedad para el que más ofenda», escribió una Alfonsina premonitoria.

Los críticos dicen que este es el verdadero mar de Alfonsina: “Mírame aquí,/ pequeña, miserable, / Todo dolor me vence, todo sueño;/ Mar, dame, dame el inefable empeño/ de tornarme soberbia, inalcanzable./ Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza./ ¡Aire de mar!… ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!/ Desdichada de mí, soy un abrojo,/ Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza./ Y el alma mía es como el mar, es eso,/ Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;/ Pequeña vida que dolor provoca, / ¡Que pueda libertarme de su peso!”

Un viejo pescador huesudo, ignorante, logra lo que pocos: entender al mar. Así fue como Ernest Hemingway hizo que un hombre sencillo desentrañara todos los mensajes: “Miró por sobre el mar y se dio cuenta de cuan solo se encontraba”, sintetiza el autor de “El viejo y el mar”. Pero existe, claro, una multitud de escritores marítimos, como Melville, Stevenson, Jack London, el mismo García Márquez entre los últimos.

Alberto Manguel, actual director de la Biblioteca nacional, recordó hace poco que en España se editó recientemente una antología que, en sus 600 páginas, recopila a los que considera los mejores textos escritos sobre el mar en la literatura universal. Su autora es Marta Salis, madrileña de origen pero con su infancia alcanzada por la gravitación del ruidoso mar Cantábrico, que baña el norte de España y el suroeste de Francia.

No existe o, mejor dicho, cuesta encontrar cuál es el secreto de la atracción del mar

Dijo Manguel sobre esta obra: “La selección de textos que Salís propone en esta antología sobre este vasto tema no es “histórica”, en el sentido de verse obligada a retratar los pasos de Moisés, Ulises o Jasón, pero sí cronológica, e incluye no solo ficciones sino crónicas de aventuras auténticas que merecerían serlo. Así leemos de la nave que perdieron los marineros de Colón, de los piratas que acosaron la ciudad de Maracaibo, de una seudorrobinsonada contada por el inventor de la primera, Daniel Defoe, de los sufrimientos de esclavos como Olaudah Equiao y de los razonamientos de negreros como el capitán Hugh Crow, de aventuras más recientes como la del circunnavegador solitario Joshua Slocum (que, al parecer de Richard Ford, fue uno de los mejores escritores de lengua inglesa)”.

Alberti enseñó que la mayoría de seres humanos somos marineros en tierra y que el mar se lleva todo. ¿En dónde estará hoy nuestro padre? Shakespeare, en La Tempestad, ofrece una posible respuesta: “A cinco brazas de profundidad yace tu padre, / sus huesos hechos coral;/ son perlas los que fueron sus ojos./ Nada en él se ha descompuesto,/ aunque el mar lo transformó/ en algo rico y extraño./ Las ninfas, cada hora, tañen su campana”.

Fuente: https://www.eldia.com/nota/2018-4-8-9-37-35-el-mar-que-nos-abraza-septimo-dia

Agua de Mar al instante disolviendo un sobre en agua dulce.

Emoción mixta para el Dr. Angel Gracia y para mi. Un viejo proyecto de ambos que finalmente han materializado otros, enhorabuena para ellos y para la sociedad en general. Ya no es tan difícil transportar agua de mar: transportar sólidos en vez de líquidos facilita muchísimo la tarea.

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Cuáles son las propiedades curativas del agua de mar

Unos días de playa pueden ser suficientes para desenchufarse de la rutina. Pero además, el mar tiene muchos beneficios para la salud.

Cuando vamos de vacaciones o nos hacemos una escapada a la costa, disfrutamos de algún baño entre las olas, del descanso mirando el mar o de alguna caminata por la orilla. Pero quizá pocos conocen los beneficios del agua del mar para la salud.

La ciencia ha demostrado que la vida tiene una procedencia marina, de hecho, el agua de mar tiene una composición química muy parecida al plasma sanguíneo, por eso los expertos coinciden en que es muy beneficiosa para los seres vivos.

El emperador de China Fu-Shi, conocido como el padre de la medicina marina, fue el primero en considerar las virtudes medicinales del agua de mar. Hace más de cuatro mil años, Fu-Shi recomendaba consumir algas y beber el agua del mar para recuperar y conservar la salud.

A principios del siglo pasado, el investigador francés René Quinton descubrió que los componentes del agua marina eran los mismos que los que están en las células del cuerpo. Durante años se dedicó a investigar los beneficios del agua de mar para la salud, hasta que fundó los “Dispensarios marinos”, instituciones sanitarias donde se usaba agua de mar isotónica para curar diversas enfermedades, como el cólera, la tiroides, la desnutrición y los problemas de la piel.

El agua de mar tiene una composición diferente a la que se encuentra en espejos de agua dulce como ríos, lagos y lagunas. Ésta posee hasta los dos tercios de los elementos químicos naturales: hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, magnesio, sodio, potasio, yodo, calcio, hierro, fósforo, flúor y zinc, entre otros, que la convierten en una gran aliada para nuestra piel y el cuerpo en general.

Propiedades del agua de mar

– Antiséptico y antibiótico. Los diferentes componentes del agua marina hacen que dos de sus más importantes propiedades sean el efecto antiséptico y antibiótico, por lo que ayudará a la cicatrización y curación de cortes y heridas.

– Relajante muscular. El yodo favorece a la recuperación de ciertas lesiones, a la vez que flotar en el mar o nadar entre las olas relaja los músculos. Es ideal para los que están haciendo rehabilitación o tratamientos post operatorios.

– Trata enfermedades de la piel. El agua de mar actúa como exfoliante natural gracias a sus minerales. Es ideal para tratar enfermedades en la piel como la psoriasis ya que los lavados con agua marina ayudan a que las escamas características se desprendan y caigan solas. Lo mismo sucede en casos de alergias y eccemas, los minerales del agua pueden matar bacterias y microorganismos. Por otro lado, acelera la curación de la piel de manera más rápida y eficaz. También es beneficioso contra la picazón del cuero cabelludo.

– Alivia problemas respiratorios. Respirar la brisa marina y el agua salada ayuda a los pulmones a eliminar toxinas, por lo que está recomendado para personas que sufren algún problema respiratorio. También es favorable para curar catarros, resfríos y tos con flema. .

– Trata problemas reumáticos. Bañarse de forma regular en el mar es también beneficioso para personas que tengan problemas reumáticos. El agua del mar puede ayudar a reducir los intensos dolores que provocan la artritis o la artrosis.

– Calmante natural. Al contener magnesio, el agua de mar ayuda a calmarnos y a eliminar la ansiedad. Es por eso que pasar algunos días en la playa, en especial cuando no hay tanta gente o en los balnearios alejados de los centros urbanos, es una terapia que se recomienda para los que sufren de trastornos nerviososdepresión o estrés.

– Exfoliante. Caminar por la orilla del mar sobre la arena, además de ser un ejercicio y de aydra a despejar la mente, las olas y la textura de la arena masajean nuestros pies y exfolian los talones.

– Tratamiento para hígado y riñones. El agua de mar permite regenerar las células que se dañan por la cirrosis, por ejemplo. En esta enfermedad se acumula mucho líquido en el vientre y varios estudios demostraron que beber agua de mar puede ayudar a eliminarla. En los casos de personas con insuficiencia renal, el beber agua marina ayuda a combatir mareos, vómitos y problemas para orinar.

– Tratamiento contra el insomnio. A las personas que padecen de insomnio se les aconseja ir a la playa a pasar el día, caminar por la orilla del mar o simplemente quedarse frente a las olas respirando la brisa, cualquiera de esas opciones harán que la persona sienta más cansancio y pueda dormir durante la noche.

Son muchísimos los beneficios que ofrece el agua de mar para nuestra salud física y mental. Por eso, si no vivís cerca de la costa, no esperes a las vacaciones para poder disfrutar de un chapuzón, de un paseo por la orilla o simplemente respirar la brisa marina; una breve escapada a la playa te ayudará a renovar el aire y a sentirte mejor.

Fuente: https://tn.com.ar/salud/lo-ultimo/cuales-son-las-propiedades-curativas-del-agua-de-mar_847065

Esta bebida con agua de mar promete curarte la resaca en media hora

Para paliar los efectos de la resaca, nada mejor que esta bebida isotónica natural elaborada con agua del mar de Galicia. Su nombre es REFIX y permite que tu cuerpo recupere las sales minerales perdidas.

Las abuelas suelen decir aquello de “noches alegres, mañanas tristes”. Sin duda, la resaca no es plato de buen gusto para nadie, pero sí una consecuencia natural de la ingesta elevada de alcohol, que propicia que al día siguiente de una noche de farra te encuentres con malestar general, dolor de cabeza, alteraciones gástricas, estado anímico bajo o dolor muscular. 

Para combatir la resaca llega una propuesta pionera: la primera bebida isotónica natural, elaborada con agua del mar de Galicia bajo el sello de un biólogo, un diseñador gráfico y un ingeniero. Bautizada como REFIX, su formato es una pequeña botella de vidrio de 25 centilitros y su coste, de dos euros.

Raúl Álvarez, Lois Álvarez y Felipe Teixeira están detrás de esta singular creación anti-resaca, compuesta por agua de mar de la Costa da Morte, agua de un manantial de agua dulce de Lugo, zumo de limones frescos y estevia natural. Ya que el agua marítima posee, en una concentración más alta, las mismas sales minerales que el cuerpo humano, Refix rebaja la dosis para reemplazar aquellas que hemos eliminado debido al consumo de alcohol y que nos deshidratan.

Entre los beneficios de esta “milagrosa” bebida hallamos la hidratación, la recarga electrolítica de las células corporales, el equilibrio de la función enzimática, el impulso a la regeneración celular, la mejora para la piel o el mantenimiento del pH de la sangre en 7,40. No posee aditivos químicos ni azúcar. Gracias a ella, tu organismo se recupera rápidamente porque alcaliniza tus células.

Además de en su página web, esta bebida isotónica con agua de mar para curar la resaca está disponible en Amazon y en numerosas tiendas online gourmet, además de en restaurantes e instalaciones deportivas de diversos puntos del país. Sus creadores no usan plástico en el envase de Refix para apostar por la sostenibilidad medioambiental. Los envíos se realizan en cajas de cartón y solamente se emplean tintas negras para los logos.

Imagen | REFIX

Fuente | La Voz de Galicia